El nuevo orden

"We are the gizzies*": fantasías de protesta homo

Me construí una fantasía: ¿qué pasaría si los homosexuales volcáramos carros y batiéramos puñetazos contra la policía por cada homosexual asesinado?

Hay un álbum que estremeció alguna sinapsis de mi cerebro, obligándome a verle los carcomidos colmillos y sangrientas encías a ciertas funciones sociales que según ya daba por bien entendidos: el Me against the world del gigante Tupac Shakur a.k.a 2Pac.

Lo descubrí (o mejor dicho le puse atención) un par de años después del lanzamiento oficial.

El envolvente flow de 2Pac en Me against the world con la que masticaba la indiferencia urbana, la violencia callejera, la impotencia de andar por la vida con unos cuantos dólares, llegó en un momento en el que ya notaba cómo la cultura gay aspiraba ser un gueto conformista, dócil, embaucado por una burguesía como única escapatoria a nuestras pesadillas de siempre: la homofobia o la discriminación. Will & Grace tenía poco de estrenarse en la televisión por cable y recuerdo que algunos conocidos y acostones adoptaban como personaje favorito a Karen Walker, la millonaria con sobrepeso y voz gangosa que al parecer sólo se rodeaba de locas. Meses después se lanzaría la primera versión de Queer as Folk grabada en Manchester.

“El hip-hop revela la cruda realidad del capitalismo” asegura el crítico Simon Reynolds.

Seguí con atención los enardecidos motines protagonizados por los afroamericanos de Ferguson Misuri como protesta por los disparos que recibió Michael Brown (dos de los cuales impactaron en su cabeza) por parte de un policía.

Leí las crónicas, escuché entrevistas y podcast y no pude despegarme de fotos y video. Después hurgué en mi colección para cargar al iPod los cedés faltantes de 2pac y tener toda la colección a unas cuantas vueltas de scroll.

Me construí una fantasía: ¿qué pasaría si los homosexuales volcáramos carros y les prendiéramos fuego y batiéramos puñetazos contra la policía por cada homosexual asesinado en nuestro país? Somos hombres y nos encanta levantar pesas ¿qué no? Y hace unos cuantos años hubo pedos con la organización de la marcha de la Ciudad de México porque no se respetaba la histórica fecha del último sábado de junio, pues fue un 28 de junio de 1969 cuando ocurrieron los disturbios de Stonewall, Nueva York, en el que por primera vez, homosexuales, lesbianas y vestidas enfrentaron a la policía a punta de chingadazos y tacones. Acepto que se me escapan muchos detalles de lo sucedido en Ferguson, pero no es tan distinto al misterio que me invade cada que se que un hombre es asesinado y tras revelar su homosexualidad, automáticamente se concluye que fue un crimen de odio por homofobia.

Recuerdo que en 2011 fui a una marcha en el DF para alzar la voz y pedir justicia por la muerte de Cristián Iván Sánchez Venancio, un activista gay de 24 años que falleció después de 128 puñaladas. Apenas si llegábamos a los 100 manifestantes y lo que sonaba de fondo era ese sencillo de Martin Solveig & Dragonette, “Hello”. Las calles del Centro Histórico se desprendían una tranquilidad y limpieza inusual, no había policías y los automóviles estaban en su lugar.

*Gizzie, en slang del hip-hop, forma despectiva para referirse a homosexuales.

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