El nuevo orden

¿Ves lo que ocasionas, Christian Chávez?

El principito más desclosetado de RBD la volvió a hacer: Christian Chávez subió a su cuenta de Twitter un par de fotos: la primera es un close up anómalo de su rostro bocarriba, ojos cerrados y mejillas tan hinchadas que parecían ejercer una presión a sus labios de tal forma que estos hacían trompitas al objetivo de la cámara. Siguiente estampita del álbum Las aventuras del Christian: otro close up, aún más desenfocado hacia la muñeca de un brazo extendido en cuyo límite con la palma extendida se aprecian líneas horizontales rojas, unas más laxas que otras, los trazos impulsivos recuerdan algún garabato holgazán de Pollock. A primera vista, con todo y la chueca precisión de la sangrienta foto, bien podría ser la portada de un álbum de alguna banda garage lo-fi tributo a Sebadoh. Pero, ¿cómo podría ser eso? Christian no es de guitarras aceitosas, lo suyo es el discurso tan provocativo como una canción de Jeans, conoce las inquietudes de los gays de su edad, las vive y las traduce en canciones de pop cuasi-dance castellano, lo maquillan de portavoz de la comunidad LGBTTTI, por eso lo invitan a dar el banderazo de la marchas del orgullo como el año pasado.

Christian Chávez intentó cortarse las venas. De su flirteo con la muerte hizo un escándalo de remate en una boutique madrileña, perdió el contrato que lo obligaba a conducir un programa de chismes en Miami. Hoy anda pidiendo disculpas por ahí y por allá.

¿Qué estarán pensando esos activistas que incitaron al Christian a ser portavoz de una comunidad integrada por homosexuales de su generación extremadamente depresivos a ojos de muchos bugas, mientras le veían las nalgas al güerito que durante la telenovela hablaba como carnicero fresa para hacernos creer que andaba tras una morra? Tanto andar repitiendo que no somos como los bugas creen y el rebelde de Chávez haciéndose heridas con el cúter, no sin antes comprometiéndonos a ser testigos de su sufrimiento, que en mi caso no me dejó antipático, digo ¿cómo le hizo para tomarse las fotos mientras caía inconsciente y subirlas a su red y luego descansar en paz? Yo creo que las clases de actuación en el CEA al final funcionan.

“Pienso que es una percepción, más que equivocada, sesgada: los homosexuales (hombres y mujeres, trans o no) somos tan depresivos, intensos, sentimentales como los heterosexuales. Las circunstancias (experiencia) de vida de cada uno pueden marcarnos más o menos en un sentido u otro”, me explica el sabio de Xabier Lizárraga, dramaturgo que domina la semántica homosexual.

Pero ¿y si resulta que en efecto somos más depresivos en comparación a nuestros hermanos bugas? ¿Cuál sería el problema con eso? ¿De plano se nos tienen que ir la vida y las marchas y las protestas desmintiendo a los bugas, quienes nos obsequian los parámetros para hacer malabares con ellos y hacer efectivo el discurso de igualdad?

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