El nuevo orden

Valores familiares gays

Los veo debatiendo con personas como José María Martínez Martínez y no termino por distinguir quiénes son mas conservadores, si los bugas o los gays.

Apenas el fin de semana pasado conocí a dos tipos británicos a los que no les sorprendió que Inglaterra perdiera ante Italia. Creo que a uno de ellos le valía madres el futbol. No así sus hijos, más o menos cada media hora se comunicaban a Londres para monitorear el estado de sus retoños: que si ya habían cenado, que si se durmieron temprano, ninguna sorpresa con la temperatura. Pienso que no había mucho de qué preocuparse, puesto que quien se quedó a cargo de los pequeños era la madre biológica. Por lo que entiendo mantienen una buena relación con ella. Hablar con ellos era como si Graham Norton produjera una serie entre Modern Family y Un lugar llamadoNothing Hill

Tanto los papás británicos con un par de colegas más fuimos parte de un tour que promueve Las Vegas como turismo gay friendly. El viaje incluyó comidas en restaurantes de menús altamente sofisticados y ardientes poolparties incendiadas bajo el sol de Nevada. Para gran sorpresa mía, la gay pool party del Hotel Luxor incluía un sano DJ que, ¡al fin!, pinchaba música electrónica elástica y ecléctica, alejada completamente de ese ruin vicio de la circuit music. Y con los británicos quitándose sus polos en colores pinot noir y arena deMálaga, coqueteando con los otros chicos en diminutos boxers Diesel, sobre todo con los que mejor copete llevaban, sin tanto gel, al mismo tiempo que hablaban de sus hijos de entre dos y tres años, la experiencia fue hipnótica, reveladora.

Los papás no podían disimular esa erotomanía desdoblada inevitablemente gay. Y quizás en un intento de disimularla (admito que puede ser una percepción personal), no tomaban más de dos copas, procuraban separarse temprano del grupo, cosas por el estilo. Y sí, podemos decir que eran los conservadores de la cuadrilla. O para algunos sociólogos liberales, se apegaban a esa idea de estabilidad que tanto le achacan al matrimonio gay.

Me vengo enterando que un tal José María Martínez Martínez, senador del Partido Acción Nacional, instaló una Comisión de la Familia y el Desarrollo Humano que pretende “cerrarle la puerta a entidades o políticos que piensan más en tendencias o modas”. Los activistas del sector LGBTTTI han manifestado su indignación. Muchos de ellos son los que defienden hasta los colmillos el matrimonio gay. Pero es justo esta indignación la que no termino de entender. A veces siento que todo este asunto de la familia homoparental y los hijos, si no son vistos bajo la óptica que me recuerdan los comerciales de cereales de familias nucleares y felices de los años 40 y 50 y hasta antes de la revolución sexual de los 60, no les sabe el triunfo de los derechos ganados, como el matrimonio gay. Gran victoria. Luego los veo debatiendo con personas como José María Martínez Martínez y no termino por distinguir quiénes son más conservadores, si los bugas o los gays. Pareciera que ambos facciones al final persiguen el axioma más conservador de ese ente llamado valor familiar.  No veo a gays defender el matrimonio homosexual proponiendo nuevos modelos de familias, como los ingleses, que nunca habían firmado un contrato nupcial.

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