El nuevo orden

Serie Mundial

Me pidieron una crónica sobre la actual vida nocturna en la Ciudad de México que entiendo será publicada en breve. Tenía ya un buen rato que no me disponía a vivir una noche gay de principio a fin. No cuenta los reventones con bugas porque la lógica se transforma radicalmente.

No es que haya abandonado los antros que suelen identificarse con una bandera de arcoíris a sus entradas. Más bien, la mayoría de los antros gay se abandonan a sí mismos al arrojarse al lugar común de la jotería elemental más el playlist pop de siempre. Ni siquiera una secuencia de éxitos del momento que tienen lo suyo. Ni por error sueltan “Sorry” de Beyoncé, que si es un pinche rolón de huevos.

Algunos creen que la vanguardia son las fiestas masivas de circuit, pero a mí me parece lo mismo, sólo que con los torsos desnudos bailando los peores remixes que he escuchado en la vida.

El único que se salva es el Boy Bar. Posee una personalidad propia y relajada. Pero el resto de la Zona Rosa de la Ciudad de México es como una máquina del tiempo que se descompuso en el 2004.

Lo que sí ha cambiado es la disposición de reventón, con mucho temor a no contagiarse de soledad. Los hombres solos son vistos como leprosos por las tropas de comadres que siguen la misma lógica de camaradería de las chicas que salen rodeando a Ricky Martin y Maluma en el video de “Vente pa’ca”, además de tomarse selfies con la misma intensidad que se despierta cuando hay medio kilo de coca sobre la mesa. Sí, ya se que está de moda sublimar la jotería como si fuera el machete más eficaz para descuartizar el machismo y sus renegados primos homofobia y heteropatriarcado. Pero ni siquiera las comadres, las más jóvenes, se atreven a desgarrar sus propios rituales en estos días.

Por cierto, ¿qué hace Ricky Martin, abiertamente homosexual y defensor de los derechos homosexuales, rodeado de chicas en bikini que sólo funcionan de ornamento para el machismo reggaetonero de Maluma?, ¿eso no es denunciable? Cuando la jotería se domestica en la zona de confort, el desmadre se momifica. Y la domesticación proviene de la tendencia impuesta por la payola incluyente de artistas como Ricky Martin.

Ricky Martin sigue portando la banda que lo dispone como uno de los homosexuales más abiertos y sobresalientes del mundo, a pesar de sus conservadoras contradicciones, y personajes como David Denson, pelotero en formación de los Cerveceros de Milwaukee, equipo de las Grandes Ligas de beisbol de los Estados Unidos, pasan desapercibidos para todos. Al final es más fácil empujar carriolas y apropiarse de los mismos roles de siempre, que destruirlos en pos de la diversidad. Se enorgullecen de jotear como un acto de rebeldía contra el machismo, luchan porque en los estadios de fut se reprima la palabra puto, pero después de eso terminan haciendo las mismas pendejadas que cualquiera de las integrantes de Jeans, sometidas por el encanto de un cabrón que no las pela.

No entiendo cómo es que una buena parte de los gays no gustan del beis, siendo uno de los deportes más pacíficos y que no impone estándares de hombres mamados occidentales. Buena parte de los jugadores de beis son osos y bofos. El beisbol es un deporte que en su dispersión permite la reflexión y construcción de identidades, como bien dice Philip Roth en su libro de 1973 La gran novela americana.

Quizás tenga que ver con el carácter solitario. El beisbol es un deporte de destierros esparcidos en una gran cancha, necesitas correr solo para atrapar la pelota. Y la posición del bateador, decidir abanicar en medio del lanzador y el cátcher es como salir del clóset en un mundo que no siempre está a tu favor. A veces ni siquiera los padres.

Es cómico pensar que muchos de los que revientan en la Zona Rosa estuvieron en contra de las manifestaciones a favor de la normalidad heterosexual, lo que sea que eso signifique, pero al interior del gueto del arcoíris replican las mismas conductas normales, con la diferencia que los jotos se besan entre ellos, pero fuera de eso marginan y aíslan a los que no perciben como suyos. Me tocó ver a un chico que quiso unirse a un grupo de tres batos y éstos lo despreciaron con sonrisitas. No se si sea una constante.

En fin. Hoy arranca la Serie Mundial. Voy con Cachorros. El soccer me excita, el box me apasiona y trato de practicarlo. Pero el beis me conmueve como si estuviera viendo una película de Wim Wenders.

Twitter: @wencesbgay

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