El nuevo orden

Primer Festival vs Homofobia

Mucho del material con el que se armó el Primer Festival vs Homofobia (cuya causa nadie pone en duda) era un manojo de estereotipos gays contemporáneos.

A las 3 de la tarde el público apenas llegaba, tropezaban entre sí, se reconocían, se abalanzaban con los brazos abiertos, se prensaban besos en el cachete o en la boca. Los conductores del evento descansaban casi recargados en un chaflán que sostenía los muros de una sex shop y de un restaurante de pizzas, podías distinguirlos por unas camisetas moradas embarradas en torsos de instructor de gimnasio.

Los técnicos ensamblaron una valla de barrotes metálicos en la parte trasera del escenario ubicado a pasos del cruce de las calles de Amberes y Liverpool en la Zona Rosa de la Ciudad de México. Apenas se delimitó ese pequeño territorio y los instructores de gimnasio corrieron a encerrarse a ese privilegio enclaustrado del backstage, al que desde luego no cualquiera tiene acceso. Un tipo, desde el otro lado de la valla, donde nos ubicábamos los peatones mortales, estiró el brazo saludando a uno de los mamados con camiseta o polo morada, colgó los hombros como un síntoma de derrota y le dijo a su acompañante: “Te dije que nos quedáramos y nos esperáramos al aniversario del Guilt, ya ves, puro feito chichifo está viniendo”. La convivencia contra la homofobia pareció diluirse, al menos para mí.

Este Primer Festival vs Homofobia que ocurrió el sábado 17 de mayo (justo el primer día en que oficialmente se conmemora en México la Lucha Nacional contra la Homofobia), fue un espectáculo gratuito cuyo cartel incluía entre muchos nombres a Cynthia, egresada del reality La Academia de TV Azteca. La mayoría de los artistas tenían que ver con alguna línea reciclada del pop tremendamente comercial. Lo más fresco y divertido surgió gracias a los asaltos irreverentes de la comparsa drag.

¿Cuál fue la lógica a seguir al momento de curar un cartel contra la homofobia como éste? Horas antes, Eduardo Iniesta me invitó a participar en un programa especial de radio: Radiografía de la homofobia en México, donde Alejandro Brito mencionó que en nuestro país, la hostilidad a los homosexuales es en buena parte generada por un hábito de abusar de los estereotipos con carrilla alevosa. Mucho del material con el que se armó el Primer Festival vs Homofobia (cuya causa nadie pone en duda) era un manojo de estereotipos gays contemporáneos, que a excepción de su manifestación contra la homofobia, poco o nada tenían de contra, es más, en su desenvolvimiento pop se notaba algo de hambre por pertenecer a la industria del espectáculo que se da vuelo entreteniendo a las masas con estereotipos de los más homofóbicos.

En algún momento tuve que irme, dentro de poco arrancaría la sesión de hip-hop sucio y chimuelo de Danny Brown, el indecente rapero de Detroit, con todo y la descarga de indecencia hacia las mujeres, me identifico más con su percepción de intolerancia. Un rapero que a ojo de aquel tipo amigo de los del backstage, feíto sería poco.

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