El nuevo orden

Nuevos discursos: la homofobia o quiero ser buga

Son los el blanco al que hay que disparar todos esos párrafos contra la homofobia. Y muy importante, creo yo, los mensajes deben evitar la autocensura...

La homofobia existe porque el mundo es buga y cualquier alteración a su orden preconcebido, con toda su estructura funcional de doble moral incluida, despierta amenaza y por ende rechazo.

El 17 de mayo es esa fecha en la que una buena porción de los activistas LGBTTTI hacen su agosto ideológico: Día Internacional de la Lucha contra la Homofobia. Sobre todo las redes sociales se vuelven depósitos de buenos deseos tan automáticos como un desfile de Misses Universo deseando la paz mundial. Se dan vuelo reciclando declaraciones de celebridades como las de Neal Caffrey o Jane Lynch, la malvada profesora de la serie Glee que al parecer sólo los gays la siguen considerando buena después de seis temporadas. Desde luego no es mi caso. Creo que la ocurrencia musical de Ryan Murphy sólo sorprendió en su arranque: una primera temporada con buenos arreglos a las canciones covereadas: después se convertiría en una telenovela medio impertinente, que me parece funcionan de simple y malogrado relleno para justificar (o restregar) en la cara de los espectadores las obsesiones coreográficas pop de Ryan Murphy y de paso manipular a las audiencias gays con la curiosidad anestesiada sobre lo que deben escuchar. Que no quieran verme la cara: antes de Glee muchos gays veían a “Don’t stop believin” de Journey con el mismo desprecio que a cualquier track de Pantera y hoy, cuando el DJ la suelta en su remix debidamente circuit, todos gritan igual que las chicas queriendo atrapar el ramo.

Sin mencionar los memes contra la homofobia, fantasías de utopía acartonada de colores que me recuerdan las portadas de esos pasquines editados por los Testigos de Jehová como el Atalaya o el ¡Despertad!

En los últimos años les ha dado por generar una serie de carteles en la que personajes (algunos dirán personalidades) del colectivo lésbico/gay/trans nacional, fotografiados como si estuvieran posando para una portada de la Details, emergen detrás de mensajes contra la homofobia. Algunos resultan visualmente asertivos, pero cuyos mensajes me parecen más bien un regodeo de códigos que sólo conmueven al gueto rosa. ¿Cuál es el sentido de enviarnos mensajes contra la homofobia entre jotos?

Son los bugas el blanco al que hay que disparar todos esos párrafos contra la homofobia. Y muy importante, creo yo, los mensajes deben evitar la autocensura y la justificación lastimera, contener toda la diversidad que aglutina la homosexualidad por muy desafiante o grotesca que pueda parecer al ojo buga. Creer que se puede acabar la homofobia mendigando una tolerancia somnolienta y reclamando derechos como el matrimonio o la adopción de hijos (exigencia legítima sin duda pero que no es la panacea de muchos homosexuales), se me figura más una campaña para ser bien visto bajos los parámetros buga. Después de todo, buena parte de la homofobia se nutre desde esas instituciones como el matrimonio y sus hijos, a los que muchos gays ansían pertenecer.

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