El nuevo orden

Nuevo método de prevención de VIH: el matrimonio

Lo políticamente correcto de hoy es el matrimonio igualitario, aunque la euforia de la lucha parece sólo concentrarse en la ceremonia.

Trato de hacer memoria pero no logro precisarlo con exactitud. Admito que mi cerebro ya empieza a padecer los efectos de todas esas madrugadas incendiadas con poppers y porno. Puede ser. Tampoco me arrepiento. No es el tema. Simplemente no logro recordar cuál fue la última campaña transmitida por la radio y televisión mexicana en la que se hablara abiertamente sobre el VIH, la forma de prevenirlo así como otras enfermedades de transmisión sexual. Tengo la secuencia vaga de unas animaciones protagonizadas por pictogramas humanos dirigidas a adolescentes en los que se hablaba de los riesgos de practicar sexo sin protección, entre ellos el de contraer VIH. Pero hasta ahí.

Por otro lado, tampoco veo a la comunidad gay debatiendo al respecto. Lo políticamente correcto de hoy es el matrimonio igualitario, aunque la euforia de la lucha parece sólo concentrarse en la ceremonia, el beso frente al juez, el ritual cotidiano, un juego de sábanas y edredones caros.

Hace cuánto quería retomar esta anécdota, pero chuladas como las de la diputada panista Blanca Lilia acaparan la agenda. Una mujer que ostenta el título entre doctora y especialista, de posición liberal, alguien “que está de mi lado” según escribe, me invita a participar en una mesa en que se debata la situación del matrimonio gay. Esta doctora y especialista reafirma su apoyo al matrimonio gay, pues según ella representa una gran arma contra el VIH.

Muchos doctores piensan que debemos creerles sólo porque citan estudios y cifras y conclusiones. Acomplejado, le respondí tratando de ponerme a su nivel académico y cité un estudio de la San Francisco State Univeristy que ya lo había mencionado en este mismo espacio. Tras seguir a 556 parejas del mismo sexo, habitantes de San Francisco y alrededores, durante poco más de tres años, descubrieron que uno de los resultados fue que casi un 50 por ciento de estas parejas tienen sexo con otras personas con el conocimiento y en muchos casos la aprobación de sus parejas. Según Colleen Hoff, uno de los investigadores que participaron en el estudio: “Mientras que esto puede interpretarse en la gente heterosexual como una aventurilla, infidelidad o traición, en los gays no tienen connotaciones tan graves”. Sin sonrojarse y sobre todo sin moralejas, el estudio revela que en la gran mayoría de las relaciones gays, la monogamia no es factor importante. Y bajo esta perspectiva son los que apelan los derechos al matrimonio entre personas del mismo sexo.

“Combinación de libertad individual y comprensión mutua, ése es el único nivel para promover la confianza, pero también la honestidad con nosotros mismos” dijo un hombre de Oakland quien participó en el estudio.

¿Es que los homosexuales toda vez que firman un acta de contrato matrimonial se vuelven inmunes? ¿Asexuados tal vez? Escucharla hablar era como recordar aquellos tiempos en que la mujeres prevenían el embarazo con el método del ritmo.

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