El nuevo orden

Manual para gays de buenos traseros y con clase

Hay una suerte de nueva corriente que parece asumir la homosexualidad desde posturas bien portadas.

Recuerdo que nos presentó un camarada cuyos gustos musicales me trastornan: no falta a las presentaciones de Maya Simantov o Isaac Escalante, pero tiene todos los discos de Faithless, igual que yo, y ambos opinamos que el No Roots es su mejor álbum. Sucedió en sábado, en el rincón de un antro gay de Polanco en la Ciudad de México. Yo básicamente andaba reporteando. El camarada me reconoció, estrechó la mano y me presentó al tipo que lo acompañaba, quien apenas se enteró que las notas que ponía sobre la pequeña libreta eran para TimeOutMéxico, de inmediato insistió en convencerme: escribir un texto sobre cómo la comunidad gay de México estaba perdiendo la clase; según entendí, su argumento se sustentaba en un montón de locas anoréxicas, obsesionadas con llamar la atención y conseguir marido al primer acostón, pues sólo así, según su teoría, les alcanzaría para los cafés de la sirena y las cervezas del fin de semana.

Lo más bajo de aquella escena es que el bato tenía unas nalgas más abultadas que su patético clasismo y ese bigote poco afortunado y pensé: ¿de verdad los gays somos tan calientes como para enredarnos con la brutal discriminación reencarnada en un trasero satánico? Peor aún ¿cómo para bajarle el ligue a tu camarada?

Pero el del trasero satánico no es el único. Hay una suerte de nueva corriente que parece asumir la homosexualidad desde posturas bien portadas. Hace unos días me topé con la noticia que Ivan Massow, británico de 47 años, abiertamente homosexual militante del Partido Conservador con intenciones de contender por la alcaldía de Londres declaró que: “Los hombres gays no saben cómo comportarse en sociedad. Tiene que ser alguien gay el que adopte una línea dura con nosotros mismos, con nuestra propia comunidad”; después hizo hincapié en que el principal problema de la comunidad gay son las drogas.

¿Los homosexuales son los únicos usuarios de drogas? ¿Que dejen de drogarse los convertirá en homosexuales buenos pues de momentos son homosexuales malos? ¿Tan malos que no se saben comportar en sociedad? ¿Cuál es la forma correcta de comportarse en sociedad? ¿A qué sociedad se refiere? ¿A la sociedad buga que sólo está dispuesta a aceptarnos mientras nos domestiquemos frente a sus ojos acostumbrados a fijar la mirada en lo imperturbable? Entonces ¿cuál fue el propósito de todos estos años de lucha desde los disturbios de Stonewall en 1969? ¿Visualizarnos como personas no heterosexuales? ¿O en muy en el fondo el objetivo era la bugarización de la homosexualidad?

Todos los jotos somos libres de comportarnos como se nos hinche y en el lado de la acera donde nos sintamos cómodos. Pero tal parece que buena parte de los gays de hoy empieza a utilizar la conducta intachable (casi siempre estafadora e hipócrita) como un recurso para tiranizar, juzgar y segregar, tal y como lo hacen los bugas, tal y como lo hizo el bato del trasero satánico, cuando se lamen las heridas de su doble moral asimilada y funcional, nomás por convivir. 

stereowences@hotmail.com

http://twitter.com/wencesbgay