El nuevo orden

Homofobia pirata: el frívolo boicot propuesto por Elton John

Elton John lanzó una suerte de campaña a la conciencia social en la que incitaba a nunca más comprar alguna prenda proveniente de la firma fundada por Domenico Dolce y Stefano Gabbana (claro, son tan baratas), después que los italianos declararan a una publicación su postura a favor de las familias tradicionales (hombre y mujer), además de adjetivar a los niños provenientes de mecanismos in vitro o vientres de alquiler como "sintéticos". Irritado (sus hijos fueron gestados en vientres de alquiler), Elton John respondió así a los diseñadores: "El pensamiento arcaico de ustedes está fuera de lugar en estos tiempos, al igual que sus diseños. Nunca volveré a llevar Dolce & Gabbana". Tómala. El ultimátum que cambiará la percepción discriminatoria a los gays. Remate histórico de años de lucha.

Elton se sacó de la manga el hashtag #boycottDolceGabbana, con el que se dieron vuelo otras personalidades adeptas a las carriolas de miles de dólares, como Ricky Martin.

No sé si todos esos gays que se unieron beatos a la reyerta opinando casi en su totalidad a favor del cantautor (apropiándose de la ofensa del primero, participando en su indignación), reparan en el detalle que los derechos civiles de los homosexuales como el matrimonio y la adopción de niños, surgidos en medio de los dimes y diretes entre Elton John y D&G, se plantean dentro de los márgenes de un consumismo elevado y por ende sectario. Se me figuran amas de casa que tantean su existencia de acuerdo a su poder adquisitivo. Supongo que cuando hablan de matrimonio igualitario, se refieren al derecho legal de ser como esas tías, primas de mi madre, que con tal de no ver a sus hijos con uniforme de escuela pública, los inscriben en colegios patito.

Que usen los productos del mercado como instrumentos de protesta se ha vuelto una costumbre muy bien aceptada entre gays. No hace mucho se invitaba al rechazo del vodka ruso.

Pero la endeudada clase media (si es que esta fantasía estamental aún existe) viene haciendo su parte mucho antes de esta refriega de dimes y diretes. Sir Elton no tiene puta idea que el boicot viene sucediendo desde que la mayoría de las prendas con las iniciales D&G impresas en alguna superficie o ribete estratégico acomodadas en los armarios de muchos homosexuales son pirata. Listo, lo he dicho. Ahora empiecen todas a recriminarme con que ustedes sólo compran Dolce and Gabbanas originales. Quisiera puntualizar que no tienen que demostrarme nada, la administración de sus quincenas o sus pagos mínimos no es asunto mío. Es sólo que las vi muy entusiastas sumándose al motín haute couture propuesta por el autor de "Benny and the jets" (el cover que le hacen los Beastie Boys es poco menos que apoteótico) que su economía me despertó un morbo pasajero.

En fin. Como si la homofobia fuera una marca registrada con su debido precio. No accesible para todos.

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