El nuevo orden

Gays por el derecho al sacramento de la homofobia

La nuestra es una batalla perdida. Pero los gays parecen estar muy obsesionados con tener visa para las geografías beatificadas.

Dice el encabezado: “Cancela el bautizo de su hijo hasta que su hermano transexual pueda ser el padrino. Cádiz, España: La hermana de Alex Salinas, el joven transexual de San Fernando al que la Iglesia impide ser padrino de su sobrino, ha decidido cancelar esta celebración, prevista para el mes de septiembre, hasta que las autoridades eclesiásticas cambien de parecer”. 

La noticia corrió como pólvora. Muchos aplaudían la “heroica” (yo diría ingenua) decisión. Cada quien su respetable fe y la forma de perpetuarla de generación en generación.

Puedo hacer un mínimo esfuerzo por entender el factor del apego nutrido por una educación basada en misas dominicales, primeras comuniones, bodas y conversaciones rematadas con la frase “Primero Dios”, y que rebelarse puede tener connotaciones de traición, pero el catolicismo gira en torno a linchar todo el imaginario diferente al conservadurismo buga como pan de cada día.

El filósofo danés Soren Kierkegaard, en su libro Mi punto de vista, escrito en 1847 consideraba lo siguiente: “¿Qué significa el que todos esos miles y miles se llamen a sí mismos cristianos como cosa corriente? ¡Esos hombres innumerables, cuya mayor parte, según es posible juzgar, viven en categorías completamente ajenas al cristianismo!”.

En lo personal no entiendo: ¿por qué seguir incrementando la estadística bautismal de una Iglesia cuyos sacramentos satanizan todo aquel comportamiento no reproductivo, fomentando el prejuicio en nombre de la salvación y la homofobia? Tanto el viejo como el nuevo Testamento condenan literalmente la homosexualidad, por mucho que quieran convencerme de lo contrario, con interpretaciones sobre la inclusión bíblica de los gays, entrelíneas metidas con calzador: “La Iglesia católica no está en contra de los homosexuales, sino con lo que hacen los homosexuales”, me dijeron aquella vez en que anduve de infiltrado en una de esas organizaciones religiosas que aseguran curan que la jotería. ¿Qué no deberíamos hacer para que la Iglesia católica deje de estar en nuestra contra?

La nuestra es una batalla perdida. Pero los gays parecen estar muy obsesionados con tener visa para las geografías beatificadas.

Si los gays van a andar chillando porque la Iglesia católica les niega el derecho de bautizo a sus hijos, creo no deberían mostrar su rechazo a La Marcha por los Niños como la que se llevó a cabo en Guadalajara, después de todo, la manifestación fue organizada por esa banda orgullosa de estar bautizada bajo esos sacramentos que satanizan la homosexualidad. Mismos sacramentos por los que muchos homosexuales luchan, pues anhelan sean transmitidos a sus hijos, mediante el bautismo, inclusivo.

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