Interés Público

De Obama a Trump

Estoy en la lista de los que se equivocaron al pensar que Trump no ganaría la elección presidencial. Su exitosa candidatura y luego su triunfo fue una sorpresa. Sorpresa dolorosa, porque implica un retroceso en valores importantes como la tolerancia, el pluralismo, la equidad de género, la creación de una comunidad internacional abierta y con tendencia a la igualdad.

Lo contrario a lo que vimos hace cuatro y hace ocho años cuando un afroamericano ganó la elección y una familia negra ocupó la Casa Blanca. Sin aspavientos y sin tragedias. Con Barak Obama Estados Unidos funcionó razonablemente bien. La única anomalía visible, ahora lo sabemos, es el desenlace de su gobierno y se llama Donald Trump.

Ingenuamente, estoy con los que pensaban que esos valores expresados por el triunfo de Obama y negados por el de Trump eran sólidos y sólo se perderían si acontecía alguna tragedia de grandes dimensiones. Los monstruos de la sociedad norteamericana, su lado oscuro, estaban dentro del clóset y salieron en esta elección.

Ahora queda esperar lo que hará el presidente electo de ese país. De sus primeras declaraciones como precandidato a la del martes 8 se ha moderado. Es de esperar que se siga moderando, no tanto por convicción propia sino por los límites que impone la realidad.

Primero están los límites institucionales. El sistema político norteamericano, como todas las democracias liberales está diseñado como un sistema de balances y contrapesos para evitar concentrar el poder en una sola persona o grupo. O dicho de otra manera: para evitar que si un loco o un malvado llega a la presidencia del país haga demasiado daño.

Está la división clásica de poderes, donde el Ejecutivo se encuentra vigilado y balanceado por el Legislativo y el Judicial. Ciertamente el mismo partido que postuló a Trump, el Republicano, tendrá la mayoría en las cámaras legislativas. Pero ya algunos líderes republicanos han tomado distancia de su candidato y ahora presidente. Los diputados y senadores de este partido no apoyaran a Trump incondicionalmente. No lo seguirán como las ratas siguieron al flautista de Hamelin. Ya lo han señalado de alguna manera, además de que los partidos norteamericanos no tienen la disciplina interna propia de estas organizaciones en otros países.

El poder judicial tiene en Estados Unidos una autonomía notable, lo mismo que los estados de la Unión. No se diga de los medios que forman opinión pública, cuyas críticas al nuevo presidente, si no garantizan un cambio de rumbo, sí deben ser tomadas en cuenta.

Además están los límites de la realidad a secas. Hay cosas que Trump no podrá hacer. Empezando por su emblemático muro con México. Y en las que trate de hacer para cumplir con sus promesas de campaña, como incrementar el crecimiento económico y el empleo de su país, enfrentará obstáculos. En muchos casos expresó solo buenos deseos, no propuestas claras con una relación armónica entre el fin buscado y los medios a emplear. Los medios, el "cómo" no existe en muchas de sus propuestas. Y es probable que se vea en serios problemas al implementar sus políticas.

La política internacional es parte de estos límites. A veces Trump se ha expresado como si pudiera aislar a su país del mundo, no solo de México. Como si pudiera ignorar la dinámica que obligó a empresas norteamericanas a instalarse a otros países, y regresar a la realidad industrial de mediados del siglo XX. Como si sus políticas no fueran a encontrar contrapesos de otras potencias y países con cierta influencia.

Un ejemplo de política difícil de realizar, en la que ha sido considerada la más mexicana de las elecciones norteamericanas: la propuesta de Trump de regresar a México a millones de mexicanos que viven en Estados Unidos. Contrariamente a lo que expresó en sus primeras declaraciones, esos millones no van a ese país a violar y a robar. Van a trabajar, son responsables y productivos en sus trabajos. Si están allá es porque ahí la sociedad norteamericana demanda sus trabajos. ¿Qué pasará si los dejan, si dejan de cubrir esa demanda, bien cubierta por la mano de obra de migrantes mexicanos y latinoamericanos? No parece posible que los propios norteamericanos la cubran. Será un hueco con serias consecuencias.

No se le ve viabilidad a las propuestas de Trump. Lo más probable es que siga en su camino de moderación, o que genere tal crisis que termine por irse. Pero es probable también que yo vuelva a estar en un error.