Interés Público

La fronda liberal

Según José Antonio Aguilar Rivera en México se está viviendo actualmente un “tercer momento liberal” (el primero se dio con la independencia de España y el segundo con la revolución maderista). Una silenciosa pero notable transformación ideológica que el autor fecha entre 1990 y 2014. La presenta en un interesante mosaico variopinto en el libro La fronda liberal. La reinvención del liberalismo en México (Taurus y CIDE, México, 2014).

Coordinado por Aguilar Rivera el libro presenta 26 textos y un número similar de autores. No es un libro de doctrina, ni de él puede desprenderse una doctrina. Aunque todos los autores en algún sentido están cerca del liberalismo, es claro que no todos entienden lo mismo de este término. En algunos casos, pocos, las posiciones son claras y más o menos cerradas. En otros por liberal se entiende más un temperamento que un conjunto de ideas, un temperamento abierto y autocrítico que puede negar lo previamente planteado.

Los mayores disensos pueden encontrarse quizá en la cuestión social. Aguilar Camín cita la frase de Manuel Azaña, presidente de la República Española, que se consideraba “socialista a fuer de liberal”. Varios autores del libro la harían suya. En varios textos coinciden las preocupaciones clásicas del liberalismo (libertad individual, imparcialidad en la aplicación de la ley, libertad individual y democracia, los cuatro valores centrales del liberalismo según Stephen Holmes citado por Aguilar Rivera) con preocupaciones por la justicia social.

Es el caso de Claudio López Guerra, destacado discípulo de Brian Barry. Sus afirmaciones son polémicas, pero dignas de consideración. Para él es el liberalismo el que mejor ha presentado y articulado una defensa teórica de la igualdad política y económica. Se lamenta de algunos activistas de izquierda, con importante presencia en cátedras, opinión pública y cargos de poder, crean que “el simple acto de pronunciarse a favor de los marginados los exime de ser inteligentes”. Y de que el mayor obstáculo para crear una sociedad justa en México sea la izquierda intelectual y política.

Otro tema polémico es el del Estado. Es por un lado uno de los principales enemigos del liberalismo: el poder político no acotado ha sido y es uno de los principales enemigos de las libertades individuales. Pero sin un Estado fuerte, esas libertades son inexistentes.

El tema del Estado se trata sobre todo en las consideraciones sobre el caso mexicano. Fernando Escalante habla del predominio retórico del liberalismo en México pero de su inexistencia en la práctica. Ha predominado en la ideología, en el siglo XIX y de alguna manera en el XX, pero ha fracasado en la realidad.

No ha habido ni hay en México un Estado fuerte en un sentido preciso: su capacidad de aplicar la ley. Tampoco ha habido una ausencia total de legalidad: lo que ha predominado es una negociación de la desobediencia a la legalidad.

El libro muestra, a veces explícita, a veces implícitamente, que lo que entendemos por liberalismo es algo diverso y a veces contradictorio. Que ha variado en el tiempo (Laski escribió que ha predominado en el mundo occidental desde hace cuatro siglos), en el espacio y en los muy diversos autores que se consideran liberales.

Muestra también, que desde fines del siglo pasado hasta ahora hay un resurgimiento del pensamiento liberal en México, como también en otros lugares de América Latina y el mundo. Su continuidad y consecuencias no son todavía claras. Es claro que a fines de los ochenta un libro como el que ahora presenta Aguilar Rivera, con 26 textos hablando con entusiasmo (no necesariamente a favor) del liberalismo hubiera sido imposible en el siglo XX mexicano.