Interés Público

Estado fallido

La transición mexicana desde un sistema autoritario de elecciones controladas y partido hegemónico a uno de elecciones libres y multipartidista fue un proceso largo y difícil. Nadie se imaginaba que el nuevo sistema iba a tratar de ser boicoteado por un grupo corporativo dentro del propio Estado, como ahora lo hacen algunos sectores de los maestros sindicalizados.

Las declaraciones y acciones de algunos grupos de este gremio en Oaxaca y Guerrero, y en menor medida en otros estados como Michoacán y Chiapas son insólitas. Han desafiado hasta al Ejército Mexicano, al desalojarlo de los consejos distritales del INE donde resguardaba el material electoral. Y no pasa nada.

En parte es el temor del Estado mexicano a aplicar la ley a movimientos más o menos masivos. Pero no es el caso de los maestros en Oaxaca y Guerrero. En el contexto de sus estados, de los más pobres del país, pueden considerarse hasta privilegiados. Gozan de un empleo estable y de salarios dignos, contrariamente a la mayoría de los oaxaqueños y guerrerenses. En algunos casos heredaron sus plazas, sin la menor prueba de que eran aptos para desempeñar el trabajo requerido. Estabilidad y buenos ingresos (relativos) a cambio de muy pocas exigencias.

Las escuelas tienen entre sus actividades cotidianas la evaluación. Pero los supuestamente encargados de aplicar y transmitir esta cultura de la evaluación se han negado a la aplicación de leyes federales que, sensatamente, exigen que los profesores mexicanos sean sometidos a evaluación.

El caso se agrava porque no se trata de un sindicato cualquiera: es el de los empleados públicos encargados de la educación de los niños. Los hijos de familias pobres generalmente tienen solo una vía para dejar de ser pobres: educarse para abrirse paso en la vida. Los profesores de Oaxaca y Guerrero están cerrando ese camino.

Es significativo que el problema haya crecido en un gobierno federal priista. Se supone la existencia de algo así como un “gen priista”, con cualidades positivas y negativas. Entre las primeras estaría la capacidad de gobernar, de resolver problemas públicos complejos, como el que han creado las movilizaciones de los maestros del Pacífico Sur del país.

El sexenio pasado se habló de un Estado fallido, incapaz de poner en su lugar al crimen organizado. Ahora tenemos otra falla estatal, otra incapacidad de imponer la ley, el orden democrático y proyectos educativos que permitan a los mexicanos más pobres salir de su pobreza. Se trata de miembros del propio Estado, que viven de los recursos públicos, que supuestamente tienen una función pública que cumplir.

Reviso la página de internet de la CNTE y no encuentro argumentos que justifiquen su boicot al proceso electoral. ¿Qué proponen en lugar de elecciones? ¿El viejo sistema priista? ¿Un gobierno corporativo sin partidos? ¿Tienen realmente un proyecto educativo y político? ¿Solo defienden sus intereses corporativos? ¿Hay en sus acciones un nihilismo político que quiere llevarnos a una situación sin salida?