Interés Público

Reforma electoral y consulta por Pemex

Si se cambia de nombre al IFE por Instituto Nacional de Elecciones habría que cambiar millones de credenciales de elector, que son carísimas debido a sus candados de seguridad.

Preocupa el curso de la reforma política recién aprobada por el Senado. No tanto porque el PRD se oponga (se opuso prácticamente a todas las reformas electorales que de 1989 a 1996 hicieron posible la alternancia en el país). Preocupa porque en al ánimo de quedar bien con muchos no resolverá los problemas que se agendaron en el Pacto por México y sí podrá generar problemas nuevos.
Uno de ellos es meramente económico, pero no es menor: si se cambia de nombre al IFE por Instituto Nacional de Elecciones habría que cambiar millones de credenciales de elector, que son carísimas debido a sus candados de seguridad. Sólo saldrían ganando los fabricantes de estas credenciales.
Más preocupantes son las declaraciones de la consejera del IFE, María Marván. Para ella la reforma cambia los "debe" de la legislación actual por "podrá". Es decir, vuelve muchas decisiones del organismo electoral discresionales. Con lo abre la puerta no solo a la incertidumbre, sino a un caudal de intereses que presionarán a la autoridad electoral para que "pueda" cuando ellos les convenga.
Y preocupa también que lo que se argumentó como principal problema para pasar del IFE a INE no se resuelva: quitar a los poderes locales, a los gobernadores, el control de los Institutos Electorales. ¿Se consideró que finalmente no era un problema? ¿O los poderes locales se impusieron sobre el federal? No queda claro.
CONSULTA
Estoy de acuerdo en que haga una consulta popular sobre Pemex. Pero con la condición de que se vaya a fondo. Preguntar simplemente algo así como "¿Está usted de acuerdo en que Pemex se abra a la inversión privada?" no tendría sentido: ya sabemos la respuesta. Las mayorías están en contra.
Pero no es tan claro cuáles son las razones de fondo. Se podría preguntar ¿En qué cree que le perjudicaría a usted y al país si en Pemex se instaurara un esquema de inversión similar al de PETROBRAS (la empresa petrolera brasileña)? O al de otros países gobernados por partidos de izquierda, como Cuba o Noruega.
Otra pregunta posible: ¿cómo le ha beneficiado a usted el esquema actual de propiedad en Pemex, donde el gobierno tiene el control total de empresa? Y: ¿cómo le ha beneficiado al país este esquema de propiedad? ¿En qué le perjudicaría a usted un esquema de inversión privada en la empresa de petróleos mexicana? ¿Y al país?
Por supuesto que una encuesta así es imposible. Llevaría mucho tiempo contestarla y procesarla, pues se trata de preguntas abiertas y no es fácil cerrar las opciones en estos temas tan complejos. Por otro, ya también sabemos las respuestas: la mayoría de los mexicanos no tenemos idea de cómo funcionan las empresas petroleras en países con gobiernos de izquierda como Brasil y Finlandia. Menos tenemos ideas de qué esquemas de inversión, propiedad y control mixtos (públicos y privados) se podrían aplicar a Pemex y qué consecuencias tendrían. La mayoría de las respuestas estarían vacías.
Pero son cuestiones importantes. No se puede tomar una decisión solamente a partir de la consideración de que la propiedad pública genera bienes públicos y la propiedad privada no. Tampoco ciertamente a partir de consideración contraria. Es necesario hilar más fino y ver qué bienes y males pueden traer cada una de estar propiedades y sus posibles combinaciones. Pero no hay consulta que puede discernir eso. Son problemas que exigen conocimientos especializados. Por eso todas las democracias son representativas.