Interés Público

Organismos electorales locales y el proceso panista

La reciente renuncia de Víctor Joaquín Cánovas Moreno a ser consejero del Instituto Electoral del Estado de Puebla obliga a reflexionar sobre el carácter de los organismos electorales locales como el proceso interno del Partido Acción Nacional, que este año elegirá por primera vez a su dirigencia nacional por medio de una elección de todos sus militantes. El primer tema tiene que ver con la creación del Instituto Nacional de Elecciones, que en algunos casos se hará cargo de las elecciones locales. El segundo con el tema de la democracia interna a los partidos políticos.
Quizá el argumento más importante para crea al INE y sustituir al IFE era el cuestionamiento al bajo perfil de muchos consejeros de los institutos locales. Bajo perfil, o más precisamente, dependencia de las fuerzas políticas locales, en particular de los gobernadores. Dependencia que vulneraba o de plano eliminaba uno de los principios en los que se fundan los organismos electorales: la autonomía respecto a los partidos y otras fuerzas políticas.
Cánovas Moreno renunció después de que fue denunciada y comprobada su actividad proselitista a favor de Gustavo Madero Muñoz, candidato a presidir el PAN, en su campaña en el estado de Tlaxcala. Los argumentos que el exconsejero da para justificar ese proselitismo (y actos similares en los que participó en Nayarit) no atenúan la gravedad del hecho. Declara Cánovas que su participación en el proceso interno del PAN fue en estados “sin proceso electoral vigente” y “en días inhábiles y fuera de mis horarios laborales”. Argumentos que pueden ser válidos para algunos funcionarios públicos, no para un funcionario electoral.
La fallida justificación hace más grave y preocupante el hecho. Da razón a quienes se preocupan por el perfil de los consejeros de los organismos electorales estatales, y que a partir de esa preocupación proponían que un organismo federal se encargara de las elecciones locales.
Y da razón también a quienes se han preocupado por el proceso interno panista. Abrir una elección interna a toda la militancia puede sonar muy bien, muy dentro del correctismo político. Puede parecer una radicalización de la democracia. Pero no hace falta ser un experto en la literatura sobre partidos políticos o tener una amplia experiencia en elecciones internas para saber que no es difícil que esas experiencias aparentemente democráticas acaben en lo contrario. Ni que un sistema democrático puede funcionar, y hay muchos que han funcionado, con partidos que funcionan sin elecciones que abarquen a toda su militancia.
La realidad suele buscar sus propios símbolos, y el caso Cánovas Moreno puede verse como un cuestionamiento tanto de la forma actual en que funcionan algunos consejeros electorales como del proceso interno en el PAN. El exconsejero poblano faltó al espíritu de la ley, al principio de autonomía. Lo que cuestiona su vocación democrática y cuestiona a la vez la calidad democrática de los procesos en los que él participa: el Instituto Electoral del Estado de Puebla y el proceso interno panista.
Desde luego que no se debe generalizar. Es el único consejero que ha incurrido hasta ahora en una falta de este tipo. Pero su presencia indica, por lo menos, que la forma como funcionan el IEEP y el proceso interno panista tienen sus riesgos. Riesgos antidemocráticos, aunque la fachada y la retórica digan o parezcan lo contrario.