Interés Público

Orden del mercado ¿desorden de la nación?

Este viernes 15 de abril se presentará en la librería profética el libro coordinado por Tania Hernández Vicencio y otros académicos titulado El orden del mercado y el desorden de la nación. Al menos tres méritos tiene esta obra: analizar la reforma legislativa más importante, en cantidad y calidad, desde la promulgación de la Constitución en 1917; ser resultado de un trabajo de un equipo que trabajó en este tema por varios meses; y tener una perspectiva clara sobre esas reformas, expresada en el título del libro.

Destaca entre los autores del libro Carlos Tello Macías. A quien no conozca la historia política reciente de México este nombre no le dirá nada. Pero era imposible no saber de él para cualquier observador de la política mexicana a principios de los años ochenta. Publicó, junto con Rolando Cordera, el que quizá fue el libro más leído sobre el tema en esos años: La disputa por la nación. Una disputa, dentro del grupo en el poder (la política mexicana era entonces una cosa nostra, un asunto exclusivo de quienes estaban dentro del aparato de Estado), entre un proyecto centrado más en la intervención del Estado y en la autonomía de la nación y otro que daba más peso al mercado y proponía una mayor integración del país a la economía mundial.

El primero de diciembre de 1982 se resolvió esa disputa: ganó el proyecto pro mercado y pro apertura. Fue el inicio de la segunda muerte de la revolución mexicana, como la llamó Lorenzo Meyer (la primera la diagnosticó Daniel Cosío Villegas en 1947). Las reformas analizadas por Tania Hernández y sus colegas serían la última muerte de la revolución mexicana.

En general, las críticas y la perspectiva de los autores están bien presentadas en el título del libro: las reformas constitucionales realizadas al principio de este sexenio favorecen la lógica del mercado, es decir, los intereses del gran capital, y desfavorecen los intereses de la mayor parte de la población nacional. Es un buen título, en este sentido.

Esta perspectiva representa a un sector de la academia y de la política mexicana, distinta y contraria en muchos puntos con otras perspectivas, que consideran por ejemplo que un cierto orden del mercado puede ser indispensable para el buen orden de la nación, de las mayorías nacionales. La discusión de estos temas es larga y compleja.

La perspectiva de los autores tiene dos riesgos, claros en algunas partes del libro. El riesgo apocalíptico, que nos hace sentir que el país está al borde del abismo. Y el riesgo nostálgico, que puede hacer ver al país anterior a 1982 como modelo. No lo fue. m