Interés Público

¿Nazismo mestizo y blanquiazul?

Habrá quien bajo el vago concepto de “la derecha” asociará al PAN con el nazismo. ¿Hay una veta nazi en el panismo? Difícilmente.

El chistecito ya está en desuso, pero era común hace unas décadas: “¿por qué Hitler mató tantos judíos? Porque no conocía a los mexicanos”. Por pigmento en la piel los mexicanos estamos más lejos que los judíos de la raza aria hitleriana, carente, o muy limitada de pigmentación. Por eso mueve en parte a risa, en parte a preocupación, leer que un grupo de mexicanos celebró en abril pasado el 125 aniversario del nacimiento de Hitler, como supuestamente lo hicieron jóvenes del Movimiento Nacional Mexicano del Trabajo.

La celebración y la existencia misma de movimiento no daría la nota si no fuera porque algunos de estos jóvenes están asociado al panismo jalisciense. Habrá quien bajo el vago concepto de “la derecha” asociará al PAN con el nazismo. ¿Hay una veta nazi en el panismo? Difícilmente. Hasta donde hay información, solo hay constancia de un militante panista abiertamente fascista (afín, pero no idéntico al nazismo): Jesús Guiza y Acevedo. Que el dato provenga de un investigador de la literatura, y no de la política, es significativo.

Fue Guillermo Sheridan quien recordó que este filósofo, fundador del PAN aunque con participación muy marginal en la vida del partido, fundó la única revista mexicana que se asumió fascista: Revista, (1937).

Más relevantes son los puntos de contacto entre las consignas del supuesto Movimiento nazi jalisciense y las propuestas del PAN: proteger a las familias tradicionales, al catolicismo, a los empresarios de medianos para abajo, y contra los matrimonios entre homosexuales y la adopción por los mismos. Curiosamente no menciona el aborto.

Algunos de estos puntos no presentan ninguna controversia. Pocos son los que hoy están en contra de los empresarios, sobre todo los de las micro y pequeñas empresas. Tampoco hay nada contra la defensa del catolicismo, siempre y cuando no implique limitar la libertad de otros credos, religiosos o no. Es interesante el adjetivo que se le da a las familias: tradicionales. Se acepta tácitamente que hay de otras. Y lo mismo: no hay problema en defender a la familia tradicional siempre y cuando no se afecte a familias “no tradicionales”. Más polémica es la crítica a los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Volviendo al PAN, ¿estos planteamientos acercan al MNMT al PAN? De alguna manera. Es del partido del cual están más cercanos, o menos distanciados. Habrá, hay, panistas que coincidan en estos puntos. Es lo que explica la afinidad, más difícil con el PRI, improbable con el PRD (lo que no implica que no haya priistas y perredistas que coincidan con estas ideas). Pero la cercanía en algunos puntos no los hace panistas. La esencia del nazismo no está en nada de lo señalado. Fue un movimiento que rechazó la vía pacífica para la política, que arrasó a sus vecinos, que se propuso la eliminación completa de un pueblo, que tenía una base racista en su ideología.

Hizo bien el dirigente nacional juvenil panista en deslindar a su partido de las ideas de esos jóvenes supuestamente neonazis. El nazismo no es la defensa de la familia, de la pequeña empresa y del catolicismo. Es algo muy distinto, como cualquiera lo sabe. No tiene lugar en una sociedad mínimamente pluralista y democrática.

Ciertamente no parece haber razones para preocuparse por lo afirmado por un grupo de jóvenes, aun así estén, o pretendan estar, asociados con el segundo partido político del país. No parece haber condiciones, ideológicas, culturales, políticas o económicas para que madure el huevo de la serpiente. Aun así, hay que tener las cosas claras, y poner al nazismo en su lugar: un movimiento que escribió una de las páginas más dramáticas y abominables de la historia europea.