Interés Público

Linchamientos, sus causas y la información

Según una investigación de los profesores de la UAM Azcapotzalco Raúl Rodríguez Guillén y Norma Veloz desde 1988 hasta abril de 2014 hubo 366 intentos de linchamiento, poco más de 14 por año. Según investigaciones del periódico Excélsior en los casi 10 meses transcurridos en 2015 van 61 intentos, 14 de los cuales han terminado en homicidios. Los datos sobre Puebla son alarmantes: 15 de los 61 intentos y 5 de los 14 muertos. Con un 5% de los habitantes del país tiene casi el 25% de los linchamientos y el 25% de los homicidios por este medio.

En la información disponible, tanto en la prensa como en los informas oficiales, no hay al parecer elementos para explicar estos datos. Ciertamente la primera impresión que se tiene ante estos hechos es que la población desconfía de la capacidad de la autoridad para hacer justicia y decide hacerla por su propia mano. Es decir, la impunidad, o la percepción de ella, es lo que origina los linchamientos masivos. Un mal método, como se vio en Ajalpan: dos personas inocentes fueron cruelmente golpeadas y asesinadas por una turba.

Que la impunidad es un problema en el país es un hecho claro. Y en diversos niveles. Los casos más visibles están en la clase política, destacadamente en algunos exgobernadores. El saqueo a los ductos de PEMEX, sistemático desde hace años, es otro caso evidente. Las estadísticas sobre delitos graves no castigados son igualmente alarmantes.

No hay desde luego una relación inmediata entre impunidad y linchamientos. La información periodística sobre el caso de Ajalpan, por ejemplo, es insuficiente para establecer esa relación. Hasta donde sé no ha habido algún reportaje, previo o posterior a los lamentables linchamientos, que señalen una situación de impunidad y descontento entre la población de ese municipio o de esa región.

Las especulaciones abundan, pero son poco útiles. Desde teorías del complot que ven en los hechos algo provocado para favorecer las acciones de determinado partido o personaje político, hasta la supuesta presencia de organizaciones como Antorcha Campesina, pasando por conflictos entre grupos y políticos en la región.

Nada que ayude a entender lo que pasó y las maneras de prevenir más desgracias en esa y otras zonas del estado y del país. No basta con condenar los hechos. Es sabido que las personas cuando actúan en masa dejan de actuar como personas y hacen cosas que no harían individualmente. El doble sentido de la palabra "masa" en español, que une el del inglés de mass (conjunto muy grande de personas, animales o casas) con el de dough (la masa de harina o de otro material antes de tomar forma) fue bien aprovechada por Ortega y Gasset en su teoría sobre la rebelión de las masas. Para no dejar duda, el filósofo español afirmaba que las masas contemporáneas eran tal cosa no porque fueran muchas (mass) sino porque no tenían forma (dough). Y ponía como prototipo al heredero, al señorito español.

¿Por qué una población actúa en un momento dado como masa, llegando a asesinar a inocentes? No tenemos información que nos ayude a la respuesta. Llama la atención, en la era de las redes sociales y en una población ubicada en el centro del país, muy cercana a la segunda ciudad del estado, y a la cuarta zona metropolitana del país, que sepamos muy poco de las causas de fondo del linchamiento.

No se resuelve un problema si no se actúa sobre sus causas. En los linchamientos que han alcanzado cifras record en el país y en estado, ¿tenemos conocimientos de lo que los ha causado?

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