Interés Público

Latinoamérica, presente y pasado

Esta semana estuvo en la Universidad de las Américas Puebla Carlos Mesa Gisbert, ex presidente de Bolivia (2003-2005). Habló de dos temas distantes entre sí, la situación actual de la democracia en América Latina y Hernán Cortés (presentó su novela Soliloquio del conquistador, sobre este personaje).

Sobre la actualidad latinoamericana consideró que la mayoría de los países que forman esta región se han orientado hacia “el centro”. Precisó lo que entiende por tal cosa: una responsabilidad por la estabilidad macroeconómica por un lado y la realización de políticas sociales para combatir la pobreza y la desigualdad en la región.

Llama la atención al respecto la distinción que hizo entre tres gobiernos que suelen ser vistos como similares: Venezuela, Ecuador y Bolivia. Mientras que los dos últimos han cuidado escrupulosamente las variables de la macroeconomía, Venezuela no lo ha hecho, a juicio del ex presidente. Situación que coloca a este país en una situación muy crítica, con riesgos de colapso económico.

Para Mesa Gisbert, a pesar de la retórica, no hay gobiernos de izquierda en América Latina. Es claramente el caso de Evo Morales. No ha nacionalizado las empresas más importantes de su país, las productoras de gas, principal producto de exportación boliviano. Eso sí, les ha aumentado los impuestos notablemente. Lo que, junto al aumento del precio del gas, le ha dado a su gobierno y a la economía de su país una buena cantidad de recursos que explican en buena medida el reciente triunfo de Morales en las elecciones del pasado domingo, con un insólito porcentaje del 60%.

Lejos de desgastarse, Evo Morales se ha consolidado en el poder. Ha atraído a los grupos que lo rechazaban, destacadamente la población de Santa Cruz, el departamento más importante para la economía boliviana. Ahí ganó el domingo con poco más de la mitad de los votos válidos, cuando antes había sido derrotado electoralmente. Ha atraído el voto de las clases medias y de los empresarios, a pesar de su retórica. O debido a que su retórica es eso.

Pero si todos los gobiernos latinoamericanos, excepto el venezolano, son conscientes de la importancia de manejar el gasto público y las demás variables macroeconómicas de manera responsable, también son conscientes de la necesidad de políticas sociales que combatan la pobreza del continente. Estamos cansados de decir que América Latina es una de las regiones más desiguales del mundo, dijo Mesa. Pero el cansancio no ha hecho disminuir la pobreza. Y la conciencia de políticas públicas para combatirla es, a su juicio, una constante en Latinoamérica hoy.

Sobre si hay que hablar de América Latina en singular o en plural, el boliviano respondió que las dos cosas. No hay en el mundo otra región con la homogeneidad histórica, lingüística y religiosa como América Latina. Ni Europa ni el mundo árabe la tienen. Pero también hay diversidad. Subrayó la institucionalidad de la política mexicana, mucho más consolidada que la de otros países del área. A pesar de los problemas del crimen organizado, que no minimizó, destacó la consolidación de las instituciones mexicanas, por lo que a su juicio es un absurdo hablar de “Estado fallido” en México.

En el día anterior a su conferencia se presentó su libro sobre Hernán Cortés. Una novela titulada El soliloquio del conquistador (UDLAP-EDAF, 1014). Novela pero basada en una seria investigación histórica. La intención, según se dijo en la presentación, es recuperar a la persona que fue Cortés, con sus méritos, defectos, dudas.

Cortés ha sido un personaje negado por la historia y la cultura oficial mexicana. Es una de las revisiones que es necesario hacer. Hay contradicciones evidentes, como verlo como alguien totalmente ajeno a nuestro país, y más que como ajeno como enemigo, cuando hablamos su mismo idioma, no el de sus rivales. Lo mismo habría que decir de Malinche o Malitzin. Se le ve como traidora porque se unió a Cortés contra los aztecas, pero, como aclaró Mesa, no traicionó a nadie pues los aztecas habían sido los enemigos de su pueblo, los asesinos de su padre. Cortés y Malitzin están entre los iniciadores de lo que hoy llamamos México.

La revisión de estas dos figuras históricas para tener una visión más objetiva de las mismas es un paso necesario para caminar hacia una historia patria para adultos, y dejar atrás la versión infantil de nuestro pasado.

vmra58@yahoo.com.mx