Interés Público

Iniciativa estatal

El conflicto entre el Estado mexicano y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación pasó a una nueva etapa. El Estado dejó de estar a la defensiva e inició su ofensiva: cambió el estatus del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (el equivalente a la Secretaría de Educación Pública Estatal) para liberarla del control de la CNTE. Si se concreta el cambio, la Coordinadora oaxaqueña perderá su principal fuente de poder.

Está por verse la reacción de los sindicalistas ante esta ofensiva del Estado. Hasta ahora puede decirse que ellos habían marcado el paso del conflicto. Un conflicto, parece claro, entre los intereses privados de ese grupo de maestros y sus dirigentes y el interés público representado por el Estado mexicano.

A veces reaccionando contra alguna medida estatal, como la reciente reforma educativa, a veces paralizando el centro de la ciudad de Oaxaca o con marchas en la Ciudad de México para conseguir mayores prerrogativas para su grupo, la CNTE parecía tener al gobierno, tanto estatal como federal, a la defensiva, cediendo a todas sus demandas. Ahora, felizmente para el interés público, la iniciativa cambió.

No es el final de la lucha, sino el inicio de un capítulo. Veremos cómo las dos partes utilizan sus recursos. Los de la CNTE son bien conocidos: paralizar el espacio público que puedan paralizar, carreteras, la capital de su estado, arterias del Distrito Federal. Los del Estado pueden ser múltiples, pero no es claro que vaya a recurrir a ellos.

El más simple sería la aplicación de la ley. La libertad de expresión no puede extenderse a impedir el derecho de tránsito. Eso es un delito, y quien lo comete debe ser castigado. ¿Lo harán nuestras autoridades, en su caso? No lo han hecho hasta ahora. Parece haber una regla no escrita: el Estado mexicano no puede aplicar la ley contra movimientos populares o masivos. (¿Es la CNTE un movimiento popular o un movimiento corporativo de defensa de intereses privados?). Una regla no escrita que contradice al estado de derecho y que puede ser muy costosa.

Además de tomar medidas contra acciones ilegales, lo que le dejaría a la CNTE muy poco margen de maniobra, el Estado puede buscar distintas formas de negociación y presión. Aquí entramos al terreno de la “política invisible”, incluso a la “política de cañería”. Tema para mayores de edad, pero propio de toda política. Dado su carácter de oculta o invisible es muy difícil saber en qué puede consistir. Pero es sensato pensar que, como todo Estado, el mexicano tiene recursos para negociar con particulares el cumplimiento del interés público. Para algunos se trata de obras de cañería. Para otros de arte y artesanía política. De cualquier modo está a prueba la capacidad política del Estado mexicano y de quienes ahora lo dirigen, tanto en la federación como en el estado de Oaxaca.

Lo que no parece estar en duda es que se trata de un enfrentamiento entre el interés particular de un grupo corporativo y el interés público representado por el Estado. Por más que los dirigentes de la CNTE recurran a palabras como democracia, rechazo a la imposición, defensa de la educación laica y gratuita, etcétera, creo que nadie duda de que están defendiendo su prebendas ilegítimas, que han dañado seriamente a la educación de los niños oaxaqueños. Veamos qué resulta de esta nueva etapa del enfrentamiento entre esos dos intereses.

Sobre candidatos independientes

El profesor Rein Taagepera, autor del famoso índice “número efectivo de partidos” y uno de los politólogos más conocidos en el mundo, abrió con su conferencia magistral el III Congreso Internacional de Ciencia Política, organizado por la AMECIP la semana pasada en la ciudad de Guadalajara.

En la sesión de preguntas, alguien le preguntó su opinión sobre los candidatos independientes. Con la bonhomía, calidez y experiencia de sus 80 años respondió: “un candidato independiente es un partido pequeño”. Tuvo la gentileza de levantarse de su silla para escribir en el pizarrón el número uno, y decir al señalarlo: “un candidato independiente: un partido pequeño.”

No es la historia completa sobre las candidaturas independientes. Su existencia puede dinamizar y enriquecer la vida electoral, al amenazar el oligopolio de los partidos. Pero en el congreso, incluso en el gobierno, los candidatos independientes son eso: partidos pequeños.