Interés Público

Elecciones 2015

Formalmente estamos en el proceso electoral federal desde octubre pasado, aunque las campañas empezarán hasta fines de marzo y las elecciones serán el 7 de junio. Hay varias novedades y continuidades que observar en estas elecciones, donde coincidirán las federales intermedias y 17 elecciones locales.

El sistema de partidos, por ejemplo. ¿Cambiará o continuará con su formato básicamente tripartidista con un conjunto de partidos menores? Hay diversos hechos que parecen indicar cambios: el deterioro de la imagen pública del presidente Peña Nieto, el trágico caso de los normalistas de Ayotzinapa, las pugnas al interior del PAN y la “crisis de imagen” de este partido, la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas al PRD, 25 años después de ser su principal fundador. También la existencia de tres nuevos partidos que amplían las opciones de los electores.

Sin menosprecias esos hechos, no parece probable que transformen el sistema de partidos. Lo más probable es que continuemos con el PRI como primera fuerza, el PAN como segunda y el PRD en el tercer sitio. Aunque este último es el caso menos claro, y al parecer la distancia entre la tercera y la cuarta fuerza se acortará, quizá de forma significativa.

El desgaste del presidente Peña Nieto y las consecuencias para su partido pueden matizarse. Primero, porque se compensan con el desgaste de las demás fuerzas políticas. El PAN está muy lejos de su recuperación y el PRD enfrente problemas serios: la competencia que le hará Morena, que sin duda le quitará votos y militantes, aunque no es posible saber cuántos; la mala imagen producto de los hechos de Iguala, donde gobernaba este partido; la ya mencionada salida de Cárdenas. Pero además un sector de la ciudadanía puede pensar que las noticias sobre las casas de del Presidente y su esposa, lejos de ser una cruzada contra la corrupción, son acciones desde algún grupo en función de sus intereses particulares. No estoy valorando los hechos en sí mismos, solo apuntando posibles interpretaciones y sus consecuencias.

Al PAN también lo ayudará el desgaste de sus adversarios. Y algo al PRD. Y los nuevos partidos no parecen tener un horizonte muy positivo. Salvo Morena, son poco conocidos. La mayoría de los ciudadanos nada saben del Partido Humanista o de Encuentro Social. Claro, faltan las precampañas y campañas, donde estos partidos podrían darse a conocer y cambiar las preferencias electorales. Es posible, aunque sería una sorpresa.

Otro cambio es de calendario: la elección no será ya el primer domingo de julio, sino el de junio. Parece intrascendente, pero implica quizá una valoración: se acorta el proceso electoral y con ello se le da menor importancia a las elecciones. En el mismo sentido va la unificación de las fechas entre elecciones federales y locales. Por primera vez todas serán el mismo día. Si todo se concentra en una jornada será más difícil de ver y juzgar cada parte.

Algunos considerarán esta pequeña minimización un error, pues las elecciones, dirán, son muy importantes. Y lo son. Pero quizá en México exageramos su importancia y caímos en el cambio de siglo en una euforia electoral excesiva. Nos centramos desproporcionadamente en lo electoral y dejamos de ver otras formas de participación y otros aspectos de nuestro entramado institucional.

Otras novedades importantes del proceso electoral son los Oples (organismos públicos locales electorales) y que los diputados y autoridades de ayuntamientos electos en 2015 serán los primeros que se puedan reelegir en México desde los años treinta. Los Oples sustituyen a los institutos o comisiones electorales de los estados, cuyos consejeros eran nombrados por los congresos locales. Los consejeros de la nueva autoridad han sido nombrados por el Consejo General del Instituto Nacional de Elecciones. Su diseño institucional es ambiguo: son nombrados por una autoridad federal pero su presupuesto proviene de la autoridad estatal. Lo que ya ha dado lugar a problemas. Pero la pertinencia de este cambio se verá solo al final del proceso electoral.

Para ver los efectos de la reelección inmediata y en la misma cámara, en el mismo cabildo, habrá que esperar todavía más.