Interés Público

Calidad de las elecciones

En la política mexicana hoy el problema no es tanto cómo se accede al poder, sino cómo se ejerce éste. Y en las elecciones mexicanas las cosas funcionan razonablemente bien en los procesos formales, el problema está en los intercambios informales que llevan a redes clientelares a votar por determinados partidos o candidatos. Estas pueden ser las dos conclusiones tácitas de un libro sobre calidad de las elecciones a gobernador apenas publicado este mes de julio.

Se trata de una edición de las universidades de Guanajuato, del Estado de México y de Querétaro en los estados que abarcan el centro y el centro occidente del país. Un total de trece entidades en una investigación colectiva que partió de una metodología común para analizar la calidad de las elecciones, una dimensión o aspecto de la calidad de la democracia. La metodología selecciona datos precisos para formar indicadores con los que se construye un índice que permite hacer comparaciones entre los distintos procesos electorales.

Se trata de un libro académico, que busca rigor y objetividad. Recurre a una metodología cuantitativa, que como cualquier otra perspectiva de investigación tiene ventajas y desventajas. Entre las primeras está cierto nivel de precisión que limita notablemente o deja de lado las interpretaciones subjetivas de los autores. Entre sus limitaciones, que en ocasiones el análisis es demasiado formal, sin dejar espacio a análisis e interpretaciones más cualitativas. No contiene juicios de valor fáciles que califiquen o descalifiquen a actores políticos, juicios que resultan muy atractivos para ciertos lectores, pero que poco o nada aportan al conocimiento de la realidad.

Las trece entidades están divididas en siete de la zona Centro (Distrito Federal, México, Morelos, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y Querétaro) y seis de la llamada centro-occidente (Guanajuato, Aguascalientes, Jalisco, Colima, Nayarit y Michoacán). Participan en el libro más de treinta autores, todos ellos, en su momento, académicos de universidades o centros de investigación de la entidad analizada. La investigación abarcó todo el país, pero se dividió en equipos regionales y cada uno hará sus publicaciones por separado.

En general las elecciones de gobernador o de jefe de gobierno, en el caso del Distrito Federal, están bien evaluadas por la investigación. Aun en casos donde el gobierno en turno durante el proceso electoral controlaba mediante consejeros adictos al organismo electoral, la alternancia fue posible, como en Puebla.

El problema de las elecciones, que la metodología de esta investigación no registra porque no estaba diseñada para eso, son las distintas formas de compra y coacción del voto que se dan en las zonas rurales y en las zonas pobres de las ciudades.

Es el famoso voto clientelar o de intercambio. Antes monopolio de un partido, hoy objeto de competencia entre distintas organizaciones políticas. No parece ser un voto mayoritario, pero sí un porcentaje suficiente para decidir una elección en ciertas regiones o en ciertas situaciones de alta competencia donde unos pocos votos hacen la diferencia. El libro no analiza ese voto. No estaba en sus objetivos. Pero el resultado de las investigaciones, que habla de procesos electorales formales de buena calidad, pone en el centro el problema del voto clientelar.

La democracia exige elecciones libres y con competencia, pero es mucho más que eso, se ha dicho con razón. La democracia tiene que ver con cómo se accede al poder, pero también con cómo se ejerce éste. Las elecciones locales mexicanas parecen tener una calidad aceptable, según nos dice la investigación aquí comentada. Pero ya en el ejercicio del poder, podemos plantear, yendo más allá de lo presentado en el libro, hay todavía una agenda pendiente muy importante para nuestro país. Falta todo el entramado de balances y contrapesos que da lugar a gobiernos virtuosos. La agenda pública ya no es la de los años ochenta y noventa, cuando la limpieza electoral estaba en el centro de nuestras preocupaciones, pero sigue estando plena de importantes problemas por resolver.

(Lizcano y Reynoso 2005)