Interés Público

Balance 2013

Este martes 22 de octubre se llevó a cabo en la sede de la Fundación Friedrich Naumann de la ciudad de México un seminario sobre el desempeño de los partidos políticos en las elecciones locales de este año. Aunque hubo matices y divergencias, en general se consideró que el PRI era el ganador de la elección, si consideramos que fue el partido que con mucho ganó más puestos de elección; que el PAN también ganó, pues fue el partido que más incrementó sus triunfos en relación a la elección local anterior en esos estados (2010); y que el PRD retrocedió cediendo votos al PT.

Aunque perdió la única elección de gobernador (Baja California), el PRI es el gran ganador en números absolutos: será mayoría en 10 de los trece congresos locales disputados y gobernará en 9 de las 14 capitales estatales en las que se renovaron ayuntamientos. Pero en relación al 2010 perdió un 10% de sus posiciones. Como en el caso de otros partidos, no es fácil discernir si esta disminución relativa se debe a un proceso nacional, la caída en la imagen de Peña Nieto por ejemplo, o si tiene causas locales (candidatos propios y de la oposición, campañas, desempeños de gobiernos en la región).

El PAN quedó muy debajo del PRI, pero encima de sus resultados en el trienio anterior: aumentó en 35% la población gobernada en el ámbito municipal (de 9.2 a12.4 millones); pasó de dos a cinco capitales gobernadas; incrementó un 44% los distritos electorales locales en que ganó (de 55 a 79) y de no tener mayoría en ninguno de estos congresos ahora la tendrá en 3.

Tampoco es fácil concluir qué tanto pesaron los factores nacionales y los locales, pero puede que los segundos hayan sido más importantes si consideramos que el PAN pasaba por un mal momento, ya que en los meses previos a la elección vivió un conflicto interno que llevó a la destitución del coordinador de los senadores, Ernesto Cordero, además de una cuestionada reforma estatutaria.

Uno de los puntos más polémicos fue el referente al PRD y partidos afines. Se presentaron datos que avalaban la idea de que ese partido tuvo un importante retroceso, y que las posiciones perdidas fueron ocupadas por el PT y por MC. Y ahí sí se planteó con claridad la hipótesis de que lo nacional era lo decisivo en este cambio: un castigo de los electores al perredismo por el abandono de López Obrador, por participar en el pacto por México, y por sus conflictos internos.

Sobre Nueva Alianza no hubo un análisis explícito, pero los datos muestran que el partido mantiene su presencia, minoritaria, la mayoría de los estados en los que hubo elección. La prisión de su fundadora no parece ser, por ahora, el fin de este partido.

Un punto de polémica fue sobre la supuesta negociación en la elección de gobernador en Baja California. Los “sospechosistas” no tenían duda: el gobierno federal priista cedió al PAN ese estado para mantener el pacto por México. No hay manera de saber con certeza si hubo negociación o no, pero puede haber aproximaciones que aclaren o nublen la sospecha. Si comparamos los resultados de la elección bajacaliforniana en los tres niveles (gobernador, diputados y ayuntamientos) encontramos diferencias notables: en la primera la votación total aumenta (2%) sobre las dos segundas; además en ella gana el PAN por 2.5 puntos, mientras que en diputados hay casi un empate y en ayuntamientos la coalición del PRI supera con casi 4 puntos a la del PAN. Diferencias que pueden explicar el triunfo panista en la gubernatura, pero que no necesariamente hablan de manipulación de votantes o de resultados. Aunque para algunos fortalecen la sospecha.

En síntesis, nada del otro mundo. Continuamos en el mismo sistema de partidos con el que terminamos el siglo XX.