Interés Público

Ambigüedades

Los resultados de las 12 elecciones de gobernador este año presentan una ambigüedad: por un lado se dan en un contexto de desánimo democrático, por otro, muestran la eficacia del voto. El desánimo puede verse en diversas encuestas en las que los ciudadanos rechazan a partidos, a políticos e incluso a la democracia. La eficacia del mecanismo electoral en los casos de alternancia: en 8 de los 12 estados con elección de gobernador quien ejercía el poder lo perdió.

Ricardo Anaya, presidente nacional del PAN, en la noche del día de la elección anunció triunfalmente que su partido ganaría 3 de los 12 estados. Parecía un gran triunfo. La sorpresa mayor: no en 3, sino 8 estados ganó el blanquiazul la gubernatura.

El sorpresivo resultado cambia las expectativas para la elección presidencial del 2018. El PRI (su presidente nacional, el presidente de la República y su gabinete) se debilita, el PAN se fortalece. Curiosamente de los tres estados que el PAN gobernaba, Oaxaca, Puebla y Sinaloa, solo retiene Puebla. Los tres los ganó en 2010 en alianza con el PRD y otros partidos. Parece confirmarse lo que se ha dicho: las alianzas entre partidos son buenas para acceder al poder, no para ejercerlo.

El PAN perdió en las 2 terceras partes de los estados que gobernaba. Lo mismo el PRI: de 9 estados perdió 6. Solo logró mantener Hidalgo, Tlaxcala y Zacatecas. Tuvo derrotas "históricas" en cuatro estados en los que nunca había perdido: Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz. Y derrotas de "normalidad democrática", pero derrotas al fin, en Aguascalientes y Chihuahua.

El caso chihuahuense es notable, pues fue de los primeros estados perdidos por el PRI. Hay quien considere que en este estado inició, en el verano de 1983, la transición política mexicana. Fue de los primeros estados ganados por el PAN, en 1992, pero el PRI lo recuperó en 1998 y lo mantuvo hasta 2016. Es notable también por el candidato ganador, Javier Corral, es un destacado político panista que algunos han considerado con tintes perredistas. Habrá que observar su gobierno.

El PRD gana, pero en alianza, bajo la sombra del PAN, en Durango, Quintana Roo y Veracruz. También bajo la sombra de MORENA, que sin líderes locales importantes, movido al parecer solamente por el influjo de su líder nacional, Andrés Manuel López Obrador, salió bien librado de esta elección. Ningún triunfo en elecciones de gobernador, pero con buenos porcentajes.

Algo está funcionando. Algo está fallando. Las elecciones son el mecanismo principal, no el único. Parte del entramado institucional de la democracia está ya con nosotros. Parte está ausente. Pendiente en la agenda pública nacional: mecanismos eficaces de transparencia y rendición de cuentas.