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A lo que le teme el PRI

Son pocas las horas que faltan para el arranque oficial de la campaña para elegir a nuevo gobernador en Tamaulipas. Será exactamente a las 00:00 horas del domingo 3 de abril (coincidiendo con la entrada del horario de verano) cuando los 8 contendientes puedan convencer con sus propuestas a los 2.5 millones de votantes estimados en la lista nominal.

Y en el previo, muchos se ha hablado de que será una contienda pareja, como nunca antes se había visto en la historia moderna de la entidad. Por los personajes y las circunstancias que ha vivido la población en los 43 municipios no deja tan sencilla la meta para el PRI, quien jamás ha perdido en estas tierras cuando se trata de elegir al titular del Ejecutivo.

Hoy el priismo pone su confianza en Baltazar Hinojosa, señalado que cuenta con una visión de gobierno clara, con carisma y el acercamiento con la gente para conquistarlos y que les otorgue su sufragio. Sin embargo, reconocen que hay un duro adversario, el panista Francisco García Cabeza de Vaca.

Entre los tricolores hay muchos temores, pese a que no lo reconozcan, pues si algo ha caracterizado al senador con licencia es que les dará mucha guerra, ven a un fuerte competidor y si antes fue crítico, estará arreciando su discurso hasta el 1 de junio cuando acaben las actividades proselitistas.

Pero los miedos del PRI están más allá de un personaje o de un partido que con todo y sus problemas al interior se mantiene como posibilidad de la alternancia, eso que los tamaulipecos no conocen. El miedo ronda entre los ciudadanos inconformes, hartos de muchas decisiones que tomaron.

El miedo está en el obrero, en quien es dueño o empleado de oficina o de negocio, en el emprendedor, en quien ningún sindicato lo respalda, en los de clase media, en los jóvenes. A todos ellos les teme.

¿Por qué? Son los principales afectados de la carencia de servicios básicos, de soportar un transporte desordenado y en mal estado todavía, de las pocas oportunidades de trabajo, a quienes en muchos casos se les restringen los apoyos sociales, sufriendo el burocratismo y tortiguismo de las dependencias para cualquier trámite, y que en cada momento están expuestos a la inseguridad.

Y si ya hay quién los vaya a enardecer, pues con más razón. A eso sumemos a los indecisos.

Tendrá que haber más allá de espacios en radio, TV y prensa, de discursos, de carisma, si es que el PRI quiere seguir gobernando, porque el sentir general de la gente es que hay cansancio.

Si los propios priistas tienen dudas, vayan y pregúnteles a esos tamaulipecos, sepan de viva voz qué es lo que piensan.