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“No me roben, es para la colegiatura”

Mucho tuvo que hacer Esthela para que su hermano Ricardo siguiera estudiando en un colegio privado de Tampico. Fue de un lado a otro con prestamistas e instituciones de crédito tratando de obtener el dinero y saldar, al menos, el mes que se debía en la institución educativa. A jalones, estirones, casi rogando, obtuvo la cifra que el plantel le estaba solicitando, ya que corría el riesgo de impedirle el acceso.

Así, tras días tensos, fue como llegó a la sucursal de Banamex ubicada en la colonia Nuevo Progreso, en la Zona Norte, sobre la siempre transitada carretera Tampico-Mante. Es la misma que durante el año ha sido asaltado en al menos 3 ocasiones, pero a ella no le importó, solo necesitaba hacer el trámite correspondiente y poner fin a este problema.

Jamás se imaginó que antes de llegar a la ventanilla un grupo de sujetos armados entraría, con lujo de violencia pidiendo no solo el dinero existente en las cajas, sino que a empleados como a clientes arrebatarles sus carteras, celulares, todo que tuviera valor.

Fue entonces cuando vino un flashback en la mente de Esthela. Recordó cada uno de los episodios que vivió antes de ese día y cómo de buenas a primeras otras personas se lleven a la mala lo que tanto le costó lograr.

Entonces, cuando uno de los asaltantes se le acercó se puso de rodillas. “Por favor, se lo suplicó, no me roben, me costó mucho trabajo conseguir el dinero para pagarle la colegiatura a mi hermano. Por favor, déjenme pagarlo”, pidió la joven mujer entre gritos de desesperación y muchas lágrimas en el rostro. Eso fue lo que ablandó un poco el corazón del maleante, por lo que el atracó no lo cometió con ella.

Después, tras el susto, y algunas declaraciones ante las autoridades, Esthela se fue a otra sucursal a hacer el pago entre contrastes, satisfecha por la misión cumplida, sino antes jugarse hasta la vida.

Como este, muchos casos más hay en esta zona conurbada del sur de Tamaulipas de casi un millón de personas pero con apenas 283 policías estatales para vigilarla, donde se habla de una restructuración de los cuerpos de seguridad pública en tanto en las calles brilla la anarquía, la violencia.

Es en esto donde el gobernador, alcaldes, diputados locales y federales deben estar más ocupados que señalando lo que el antecesor dejó de hacer. La gente ya quiere resultados, porque de discursos y más replanteamiento de la estrategia ya se cansó.

Felices fiestas. Nos leemos el próximo año.