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El reto del nuevo titular de la Codhet

La búsqueda del nuevo titular de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Tamaulipas es uno de los asuntos que la ciudadanía debe ponerle mucha atención, pues quien sea elegido por el Congreso del Estado tiene un fuerte compromiso de defender a las personas afectadas por alguna entidad pública o funcionarios.

Ante la convocatoria lanzada y publicada el pasado martes en el Periódico Oficial del Estado, se tiene la esperanza de que la situación en el organismo cambie, que cada una de las denuncias sean tramitadas conforme a sus reglamentos, y sobre todo que se haga valer el reclamo, algo de lo que se ha carecido en los recientes años tanto en casos como en visitadurías.

La referencia está más que clara con lo que dejó de hacer el cuestionable Bruno del Río, presidente de la Codhet por largos 7 años con un balance en su desempeño muy pobre, sin un notorio avance, arropado en la opacidad, sin liderazgo y con un enorme desinterés de ser el contrapeso que la sociedad desea ante los abusos de autoridad.

Su actuar gris y tibio es una marcada referencia de lo que no debe hacer la persona a cargo de esta encomienda, pues como lo dice claramente el artículo 2 de la Ley, esta comisión “es un organismo público autónomo con personalidad jurídica y patrimonio propio, que tiene por objeto esencial la protección, observancia, promoción, estudio y difusión de los derechos humanos previstos por el orden jurídico mexicano”. 

Ese perfil es que los diputados locales deben buscar del próximo Ombudsman, más allá de las presiones e indicaciones de quién debe ser el elegido, y por encima de lo estricto que llega a ser la convocatoria; sólo así se le podrá dar credibilidad a la población de que el organismo cumplirá con sus funciones, los defenderá con argumentos y llegue al fondo de cada una de las quejas, siempre con transparencia y legalidad.Y es que el motivo (o mejor dicho, desinterés) para que la Codhet tenga poco trabajo es la nula confianza.

Tan solo hay que ver que los perjudicados no les queda otra opción que irse a la Comisión Nacional de Derechos Humanos por una simple y sencilla razón, nadie aboga por ellos en esta entidad.Tamaulipas tiene este gran pendiente desde hace 10 años, la población pide un cambio y eso es lo que se espera que surja en estos días del pleno legislativo en Ciudad Victoria, y no caer en lo mismo. Qué flojera.