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El pueblo vs. despachos de cobranza

Los despachos de cobranza se han convertido en los nuevos enemigos públicos de la sociedad mexicana, incluyendo la tamaulipeca. Sus “rigurosos métodos” para buscar a aquellos que arrastran adeudos de un crédito, casi al estilo de la inquisición, causa un generalizado malestar que ya se documenta en la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, la Condusef.

Lo nuevo que presenta este nuevo caso, al menos en Altamira, es la entrega a domicilio de avisos buscando que liquiden cuanto antes, donde aparece al frente una rata, amenazando con poner la foto del moroso y pegarla en postes, y al reverso un escrito con palabras antisonantes que ofenden hasta la familia completa.

A esto, agregamos a esta nueva modalidad el tan popular hostigamiento que llega por medio de llamadas telefónicas, ya sea al domicilio, a la oficina, al pariente o hasta al vecino. Qué agradable es escuchar el tono fuerte de los representantes de dichos despachos, algunos con gritos y otros más llegando a los insultos, a las mentadas.

Y todo esto, pasa en una etapa del estado y del país donde la economía no avanza lo suficiente ante la demanda de su población, donde no existen muchos empleos, y los pocos que se abren a veces su sueldo no es suficiente para aportar a estas deudas, y peor, la esperanza está puesta en que en dos o tres años el entorno mejores con las benditas reformas.

Es cierto que existe responsabilidad de los morosos, pero ¿y las malas decisiones económicas tomadas por los gobiernos? ¿Y el poco impulso a crear nuevas fuentes de trabajo? Dudo que eso también sea culpa de los ciudadanos.

Por ahora, estos despachos a los que los bancos, tiendas departamentales, e inclusive el Infonavit les dieron su cartera vencida, más que terminar resolviendo hacen más grande el conflicto, no por algo la cantidad de quejas que recibe la Condusef que rebasa el millar.

Ya ni decir que algunos de estas firmas legales “elevan” el monto original, por aquello de la comisión por hacer su trabajo. ¿Y así quieren atraer a los morosos para que salgan de este aprieto de forma rápida? Por algo no les quieren dar la cara.

Todos queremos que con ese rigor, con esa forma intimidante, se fuera contra los verdaderos delincuentes… Mínimo, sobre quienes se roban frutsis y pingüinos del Oxxo.