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¿Y los planes en turismo a futuro?

Algarabía, satisfacción, y hasta un poco de éxtasis transmiten las autoridades por estas tierras luego de la afluencia turística que Tamaulipas registró durante la Semana Santa, pero mientras continúan disfrutando de las cuentas tanto en asistencia como en ganancias económicas, viene la cruda realidad de cómo estamos en cuanto a infraestructura y promoción.

Y es que al contar con una región basta de bellezas naturales, con playas, ríos y lagunas que resultan atractivas para aquellos que buscan destinos de esparcimiento distintos, es evidente la falta de planeación que permita al sector un verdadero crecimiento.

Por mucho que se presuma la presencia de millón y medio de visitas, la cantidad es corta cuando existen condiciones para elevar estos números.

Por ejemplo, ¿qué plan tiene el Gobierno del Estado de Tamaulipas para la futura temporada de verano? ¿Cuál es la nueva oferta turística? ¿Qué tienen en mente Tampico y Ciudad Madero para atraer más gente de las regiones cercanas o bien para “enamorar” a quienes se quedaron con las ganas de viajar?  Porque el simple hecho de tener paisajes naturales como Miramar y la Laguna del Carpintero ya no resulta ser un gancho que por sí sólo genere una mayor convocatoria, aunado que entre julio y agosto no han programado otras actividades complementarias, como sí pasa con las Fiestas de Abril.

Pero también se debe cuidar lo poco que se tiene. De por sí no hay seguridad porque los efectivos son pocos y no alcanzan para tener en buen estado el corredor turístico de La Barra, y qué decir del eterno Canal de la Cortadura que sufrió vandalismo.

Mucho por hacer para la gente encargada del ramo tanto del estado como de los propios municipios, que además tienen la exigencia de los empresarios y prestadores de servicio. 

De igual manera, hay suficiente tiempo para planear, ver qué hay que mejorar, porque si las autoridades continúan apostándole a la asistencia de la familia que llega a la casa de su pariente o al grupo de cuates que le caen a la casa del amigo tampiqueño o maderense, como sucede cada año, no elevarán mucho los “grandes números”.

Al menos, si intentan promocionar otros atractivos para los turistas y hacerlo de forma inteligente, sustentada y con resultados a mediano y largo plazo, habría menos motivos entre la población para que critiquen las “cifras infladas” que se generaron en Semana Santa de este 2014.