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La oposición priista da lástima

Ver el comunicado que subió el PRI en Tamaulipas a mitad de semana, donde con mucho orgullo, pundonor y agallas le criticaron al gobierno estatal en manos del PAN la designación del titular de la Comapa en Río Bravo, nos hace ver el grado de debate que sus legisladores expondrá a los azules, quienes tienen el mando de todo lo que sucede en la entidad altiva y heroica.

Vaya que el nivel de controversia estaba como para ponerse muy flamencos con sus homólogos de Acción Nacional. Un tema de alto interés debió discutirse, bueno, al menos para la diputada Copitzi Yesenia Hernández. Lo malo fue que le respondió Carlos García, presidente de la Junta de Coordinación Política. Fue un pequeño “estése quieta”, y así la polémica se acabó. ¿Quién la respaldó, quién salió en su ayuda para rebatir, para defenderla? Exactamente, absolutamente nadie.

Pero mientras tanto, lo presumieron en todas las plataformas posibles. Esto tiene una comparación en grado de valentía a la decisión tardía de Javier Duarte de Ochoa en dejar la gubernatura de Veracruz, ya cuando tiene un problemón encima que con gallardía “afrontará para limpiar su nombre”.

Pero volviendo al caso, vaya que si hay asuntos que el priismo tamaulipeco puede expresar su inconformidad. Tan solo los programas ya establecidos y con éxito como la marca Tampico-Miramar están en veremos por las nuevas autoridades, sin importar que hubo recursos, tiempo de creación, acuerdos y personal tanto del sector público como privado que viven de la misma.

No hay que irse tan lejos. Una oportunidad de oro la tuvieron cuando se designó al nuevo titular de la Procuraduría General de Justicia estatal, momento de enseñar el músculo, la capacidad, de decir “aquí estamos PAN”, pero no, decidieron abstenerse, a excepción de Moisés Balderas a quien le señalan tuvo sus intereses de por medio.

Muy blandito se ve el PRI, muy tibio. Vive un terrible letargo, sin liderazgo, sin rumbo, sin al menos sacudirse un poco el polvo de la dura paliza que le dieron en junio, y más estático se le ve cuando su principal adversario, quien lo sacó del poder tras 85 años de poder absoluto, tiene asegunes en cuanto a la unión de su militancia se refiere.

Si así estará el camino del tricolor, difícilmente se van a poder reponer de lo sucedido en este 2016. Podrán decir que aún les queda algo y con eso competir en el 2018 por las alcaldías y escaños en el Congreso de la Unión y el Senado, pero por ahora, esta oposición que presumen da lástima.