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La miserable obra pública en Madero

Analizando el informe de gobierno que el alcalde de Ciudad Madero Esdras Romero Vega dio el pasado sábado, llama la atención un dato anunciado que contrasta con los avances que el municipio presume en casi 12 meses.

Y es que con demasiada labor por hacer en rubro, entre octubre del 2013 y hasta septiembre de este año, apenas suman 4.4 kilómetros de calles pavimentadas y entregadas a la población, muchas de ellas heredadas del trienio de Jaime Turrubiates y con recursos del gobierno federal a través de participaciones.

Muy poco ante el enorme retraso que se evidencia en diferentes colonias, y más aún, cuando para este año hay 120 millones de pesos destinados a inversión en obras de dominio público.

Basta recorrer sectores como la Hipódromo y la Francisco Villa. Las familias conviven por obligación con el lodo, sufren porque el transporte público no pasa por esos lugares, y lo peor, acusan constantemente de estar abandonados, pues hasta ahora nadie de sus gobernantes actuales se aparece ni por accidente,

Mismo asunto persiste en la SAHOP, en la Heriberto Kehoe, en Las Flores, ya ni decir el Chispús.  En todas, la necesidad básica es contar con vías de acceso en mejores condiciones. La Barra es otro caso más.

Y el colmo, agregamos que ni la avenida Francisco I. Madero (antes Álvaro Obregón), que une Playa Miramar con el centro y se prolonga hasta Tampico, que está en malas condiciones, no hay recursos para rehabilitarla, dicho por el propio secretario de Obras Públicas Gerardo Olguín hace un mes aproximadamente.

Una ciudad con calles decentes evita problemas de salud pública, las familias pueden salir seguros a su trabajo o escuela y volver a casa, y también acceder a servicios importantes como la recolección de la basura al igual que de rutas de transporte más cercanos.

Vaya ironía, porque se anuncia a los cuatros vientos ser “una potencia en turismo”, contar con una de las bases petroleras más importantes del país, tanto en infraestructura como en personal y en la que existe un sector empresarial pujante, y sus autoridades dejar a un lado aspectos básicos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

El número es frío, contundente, habla por sí solo. Para más de 200 mil maderenses, 4.4 kilómetros de calles pavimentadas en un año es igual a nada. Es una cifra miserable.

Esas son las explicaciones que se le deben dar a la gente.