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A 6 meses de la estrategia en seguridad

Hoy se cumplen seis meses desde que se implementó la nueva estrategia de seguridad en Tamaulipas, impuesta por el gobierno federal, luego de los hechos de violencia que se registraron desde febrero hasta abril de este mismo año en Reynosa y Tampico, pero con más problemas que involucraban al resto de los municipios. Parece lejano aquel 13 de mayo, cuando el secretario de Gobernación dio los lineamientos de qué hacer para combatir la inseguridad reinante en las calles, regionalizando el estado, realizando cambios en la Procuraduría General de Justicia Estatal, y enviando los primeros egresados de la Gendarmería Nacional, así como más policías federales.

Y días más tarde, Miguel Ángel Osorio Chong prometió que en medio año habría resultados. Digamos que en unos aspectos los hay, y en otros no los hay.

Se habla de que existe una mayor denuncia de la ciudadanía, que ayuda a lograr más detenciones, pero tampoco ha sido la garantía de que los delitos vengan a menos, principalmente los de alto impacto como es el secuestro y la extorsión.

Escuelas y negocios siguen expuestos a los robos pese a los rondines, la actividad nocturna no se reanuda por completo, la mayoría de los viajes por carreteras son de día, en colonias los vecinos apuestan por autodefenderse, a los empresarios los traen en el juego de cifras por sus apoyos tras ser afectados, desaparecen y hasta matan a personas, incluyendo extranjeros… y así.

Pero en contraparte, la autoridad nos reafirma que la coordinación entre policías, federales, militares, marinos y Gendarmería funciona, porque ya no se presentan hechos a transeúntes, en casas, contra vehículos, en vías federales y demás. Se basan en sus cifras tanto de la PGJE como del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Hoy, lo que piden los tamaulipecos es conocer del propio gabinete de seguridad del gobierno federal un informe completo, como aquellos que se hacían de forma mensual, y que de repente, por las circunstancias que se generaron en otros estados (Huracán Odilia en Baja California Sur, el caso Ayotzinapa, el paro en el Politécnico) el ejercicio se interrumpió.

La estrategia de seguridad en el estado cuenta con cosas positivas, pero también queda debiendo pues la sociedad no ve una completa tranquilidad, le cuesta creer en sus instituciones.

No hay que olvidarse de Tamaulipas, su gente lo reclama.