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Los juicios laborales, un calvario

Era inevitable. Tarde o temprano saldría a la opinión pública el problema que hay en las Juntas de Conciliación y Arbitraje de Tamaulipas, y aunque de la Secretaría de Trabajo y Asuntos Jurídicos se dio un reconocimiento de que su personal cometió irregularidades -fueron parciales en los juicios- siendo cesados un presidente en Reynosa y cinco trabajadores más, parece un remedio que se queda muy corto ante tantas quejas referidas de los abogados laborales.Y es que para los defensores tanto de los trabajadores como de las compañías, estando en contacto con la forma de trabajo de estos centros, la corrupción y el tortuguismo son situaciones que hacen más difícil el proceso legal, y que representa para ambas partes un verdadero calvario y pérdida de tiempo.

Estos reclamos de los colegios locales no logran ser resueltos por la autoridad estatal, agregados al maltrato que en su momento tuvo que reconocer el director de Inspección y Vigilancia de las Juntas en el estado, Carlos Larios Peña, más las tres recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió al gobierno del estado por la tardanza en los juicios.También hay que recordar el enorme rezago que data, en algunos casos, de hasta dos décadas sin una solución. De lo anterior, están documentadas las declaraciones de dos ex funcionarios que pasaron por la dependencia, Raúl César González y Morelos Canseco Gómez.

En su momento, se comprometieron a resolver en un corto y mediano plazo. A la fecha, el avance es mínimo y el número de pleitos van creciendo de forma desmedida.Ante los detalles que resaltan de forma negativa, la solución ha sido construir nuevos espacios, con más amplitud y cómodos, y otra medida que fue controvertida, el cobro de toda la papelería que se utilice, que según justificó el actual titular Rolando Guevara, será bien utilizado.Por esta y más razones, la reciente sanción aplicada (que no es para aplaudirse, es parte de su chamba) sabe a poco, cuando hay mucho por hacer.Y al existir más de fondo en estas oficinas mediadoras, las quejas persisten, se acumula más y más reclamos de trabajadores contra empresas, y el personal es insuficiente o comete irregularidades.  Pobre de aquel que deba recurrir a esta instancia, tendrá que ser muy paciente si quiere justicia, que es igual a participar en una competencia de resistencia.