Sin código

El por qué fracasó la alianza PAN-PRD

La buena intención que el PRD estatal puso sobre la mesa política el año pasado, que era ir en coalición con el PAN para buscar la gubernatura de Tamaulipas finalmente no cuajó. A nivel nacional el problema pasó por no tener un arreglo en Hidalgo, que en teoría iba en el paquete con nuestro estado para formar la unión en ambas instituciones políticas.

Pero también entre los comités estatales las cosas se pusieron muy tensas, ríspidas, y no solo en las reuniones, sino desde que comenzaron a salir los nombres de los aspirantes, las declaraciones que se inclinaban hacia uno y otro bando, y cuando los cotos de poder cegaron las ganas de ir en unidad.

Por ejemplo, los afines a la dirigencia perredista tamaulipeca, precursores de esta alianza, de inmediato le pusieron condiciones, quisieron a toda costa poner al alcalde de Nuevo Laredo Carlos Canturosas como el personaje idóneo, mientras que los azules y un grupo del Sol Azteca hicieron lo mismo con el senador Francisco García Cabeza de Vaca

Este fue el primer choque, mismo que se iba prolongando cada día mientras ellos solamente se dedicaban a la promoción de su figura por todo el estado, sin importar que en sus respectivas funciones públicas había muchas cosas por hacer.

El acabose se dio ya en la forma que se fue negociando. Al panismo no le agrado en lo absoluto que sus amigos encabezados por Alberto Sánchez Neri le pidieran a como dé lugar tener a sus militantes buscando cargos públicos en sitios donde por historia tienen mayor preferencia.

“Eso yo no lo vi bien”, dijo Germán Pacheco quien va por la alcaldía en Tampico. “Nos quisieron meter a gente sin peso en distritos donde tenemos más votos”, acotó el regidor Miguel Pérez, propuesta para la diputación local por el Distrito 22.

Y la contraparte respondió. “jamás hubo un papel firmado para formalizar esta alianza, ningún acuerdo”, expuso el consejero estatal Cuiltáhuac Ortega.

En pocas palabras, a los panistas les ganó la soberbia, querer acaparar todo, sentirse dueños de las decisiones, como también su falta de experiencia a la hora de saber negociar puestos. En los perredistas pudo más sacar provecho de ciertas posiciones y en buena parte la víscera de sus representantes, más comprometidos en hacer conflicto que en fortalecer el frente común.

Así, la buena intención que existía se fue a la basura, quisieron interponer sus intereses por encima de la llamada democracia. Cuidado panistas y perredistas, eso se las puede cobrar la ciudadanía. Ustedes mismos mataron la alianza, por eso fracasó.