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La fábula de la patrona y la sirvienta

Por supuesto que es un “momento histórico y extraordinario” para la entidad la noticia que el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong dio el martes en Reynosa.

La total intervención del gobierno de la república para resolver el problemón que se estaba generando con la inseguridad en ciudades importantes, no se había dado jamás en Tamaulipas en su historia antigua o moderna.

De acuerdo al clamor popular se tardaron mucho en el replanteamiento de la estrategia que estará a cargo de las fuerzas federales, como será vigilar con militares, marinos y federales las colonias, avenidas, carretas, centrales de autobuses, aeropuertos y  terminales portuarias. Cuestionable retraso cuando ya hay irreversibles consecuencias a la economía y la vida social. 

Otro punto interesante, es que ni el tiempo ni la inversión y tampoco los créditos solicitados al Congreso (que ciegamente aprobó) van a entregar una policía confiable y funcional.

De nuevo se aplazará cuatro años más, así lo dijo Osorio Chong ayer con Ciro Gómez Leyva; ni el avance que se tenía en la materia convenció a la Federación, más con la sospecha que generaron 10 elementos que detuvieron por estar ligados a grupos delictivos.

Purga policiaca en Seguridad Pública y la Procuraduría General de Justicia, como también a funcionarios estatales y municipales. En resumen, control total del gabinete nacional de seguridad, avalado y patrocinado desde Los Pinos.

Es casi lo mismo que hizo la administración Peña Nieto en Michoacán, con la diferencia de que acá falta la figura del comisionado y un plan integral. 

Así queda esta fábula de la patrona de la casa, a quien se le agotó la paciencia con la sirvienta porque no tenía su casa en orden, mientras que ésta última argumentaba que el cochinero lo tenía bajo control.

No le quedó de otra que decirle, “hazte a un lado, mejor yo hago tu trabajo”.

Por mientras, y con esta carga menos, ya se podrán enfocar en otras prioridades que requieren los menospreciados ciudadanos tamaulipecos que “son engañados por políticos opositores que convocan a marchar en las calles para sus propios fines”. 

Por ejemplo, seguir el paso de los tamaulipecos mundialistas en Brasil 2014, pedir que apoyen los mil y un fracasos deportivos que coleccionan los Correcaminos, o hasta organizar un nuevo récord Guinness.

Eso sí le importa a la gente, dicen.