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Las encuestas sirven para dos cosas

El ejercicio de las encuestas, método utilizado por empresas, asociaciones civiles, medios de comunicación e inclusive partidos políticos y el propio gobierno federal para medir las preferencias ya sea hacia un instituto político o bien su candidato, continúa siendo aplicado en esta época de campañas.

Si bien nos acerca un poco a lo que podría darse al momento de votar, no es por mucho una práctica infalible que le garantice un triunfo para quien va al frente. Recordemos lo que pasó hace 3 años, cuando la tendencia marcaba que el ahora presidente Enrique Peña Nieto contaba con una “muy amplia diferencia” sobre Andrés Manuel López Obrador. Aunque en cuanto a votos fue de 3.3 millones, el porcentaje contrastó ya que de un 44% por 23% pasó a un 36% contra 32%.

Por esta razón, la sociedad civil, empresarios y personas en general cuestionaron seriamente su utilización. Se planteó por una parte su verdadero valor por no resultar ni cercanamente preciso; otro asunto abordado eran sus “fines tendenciosos” que provocaba alentar o hasta inhibir el voto hacia uno u otro candidato.

Tocando el caso particular de Tamaulipas, en esta semana fue circulando una encuesta hecha por una empresa llamada “Américas México” (que por más se le buscó no cuenta con un sitio web tanto con información como para corroborar esa información), la cual pone en ventaja a aspirantes priistas sobre panistas en 7 de 8 distritos, excepto Matamoros.

Qué curioso, también se pudo leer una entrevista con el delegado del CEN del PRI, Víctor Díaz, quien dijo que “hay encuestas que obedecen a quien las paga” y que “no hay que hacerles mucho caso”. Suena hasta contradictorio de su parte.

Pero eso no termina ahí. Se reconoce que en cada una de las encuestas se explica la metodología aplicada, sin embargo el cuestionamiento es básico: ¿realmente se le pregunta al ciudadano común?

Empezamos por lo más fácil, hacer un sondeo con padres, hermanos, tíos, sobrinos, suegros, cuñados, amigos, vecinos. Todos coinciden en lo mismo: nadie ha sido ni llamado ni buscado en su domicilio para conocer sus impresiones sobre los postulados a cargos públicos, a quién del personaje o partido le tienen confianza, en este caso a diputado federal.

Así, por más números y porcentajes que nos vayan mostrando de aquí y hasta el 3 de junio, la sociedad en general poco o nada creerá en ellas, ni interesantes se les hace. Lo bueno será el domingo 7.

Mi conclusión es que este ejercicio solo sirve para dos cosas…