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Un ejemplo para la SEP y la SET

Es una realidad que en el comparativo hay una poca reducción que se registró entre ciclos escolares por los delitos en escuelas, principalmente los robos, pero viendo el otro lado de la moneda, es un indicador de que si se hace una buena aplicación de los recursos públicos, como lo hecho en instituciones educativas de Tampico en este año, este problema puede dar mejores resultados.

 En tiempos donde las instituciones educativas como los propios maestros y alumnos son víctimas de la inseguridad que se vive en el estado, producto de que no hay el suficiente personal de vigilancia y el poco con el que se cuenta está en otras tareas, vemos un pequeño ejemplo de lo que la autoridad sí tiene y debe hacer.Mientras al cierre del 2013 hubo 25 robos a planteles de nivel básico y en este 2014, con unas semanas para que acaben el período van 20, el Programa de Seguridad Escolar tuvo un avance que tampoco es para cantar victoria, pero si es un indicador de que la Secretaría de Educación tanto federal como estatal están enfocando muy mal el presupuesto.Vaya, si con apenas 2 millones de pesos hay menos asaltos a las aulas, qué se puede decir si el gobierno federal  y de Tamaulipas  le invierte unos $50 millones (por citar una cifra mayor).

Los padres de familia como profesores y directores ya no tendrían preocupaciones por si se llevaron el material y el estado físico de pizarrones, pupitres, ventanas e inclusive aires acondicionados, televisores y computadoras.A esto, podrán tener más tiempo que compartir con sus hijos o tener sus auténticas vacaciones, en vez de estarse coordinando hasta con los veladores para los días en que le toca ir a vigilar  las escuelas.Es un buen ejemplo, no hay duda. El asunto ahora cae en manos de los funcionarios de primer nivel en hacer su trabajo, destinar recursos para lo necesario y no para el pago de nómina de gente que lo último para lo que está preparado es para pararse frente a un salón de clases.Atención SEP y SET, no todo es pedir policías o militares para vigilar las escuelas, como tampoco ser indiferente al tema y que sean paterfamilias quienes asuman la responsabilidad que le corresponde. De vez en cuanto, para el dinero se vale utilizar el criterio, la inteligencia, y saber que mientras una escuela tenga las condiciones adecuadas, entre ellas que sea más segura, más concentrados estarán maestros y alumnos en lo primordial, la enseñanza.