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La ecología también sufre de violencia

En plena época de inseguridad y bullying, temas tan comentados por la sociedad tamaulipeca y mexicana en los últimos días, se ha quedado atrás el daño terrible que se ha generado al medio ambiente, cuyo Día Mundial se celebra este jueves siendo establecido por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas a partir del 5 de junio de 1973.

Para no variar Tamaulipas no está exento, pues las autoridades recientes y hasta actuales hacen poco por evitar las consecuencias irreversibles a la ecología.

La prueba está en obras que se prometieron hacer y están estancadas, como las que se están ejecutando a pesar de las observaciones de ambientalistas  y organizaciones civiles de las irregularidades que provocarán.

Simplemente hay que remitirnos al estado actual que guardan los ex basureros, caso del Zapote en Tampico y la SAHOP en Ciudad Madero, cuyos lixiviados llegan al sistema lagunario al cual recurrimos para el agua que se consume o para la pesca.

A eso le agregamos que nos deben un medidor de la calidad del aire desde hace casi un año, que se fugan aguas negras de plantas tratadoras, que es pésimo el servicio de recolección de basura y que los ayuntamientos gastan más en burocracia que en programas ambientales, más la displicencia de la Profepa y la Semarnat por aplicar la ley. En resumen, la ecología también sufre de violencia.

“El medio ambiente también requiere la misma atención que se le está dando a la seguridad”, señala el ambientalista Luis Felipe Álvarez, voz a la que se une el ex delegado de la Semarnat Andrés Bonilla al decir que “se necesita voluntad política para no seguir dando la espalda a los problemas ambientales que nos afectan como población”.

El planteamiento queda perfecto porque hoy seguramente, como cada 5 de junio y para nuestra desgracia que pasa solo una vez al año, sobrarán eventos en todos los municipios y discursos para decir que “la ecología es una prioridad, una política del gobierno”, lo cual dista mucho de la realidad. 

Cuidado, porque todavía nos faltan las ansiadas inversiones en materia petrolera que siguen anunciando que arribarán con la reforma energética, un potencial peligro para la poca flora y fauna que sobrevive en la entidad.No señores, ni saliendo hoy a plantar arbolitos o recogiendo la basura se resolverá el problema, tienen demasiado por hacer.