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Hay detalles por mejorar

El primer gran evento relacionado con el turismo (así lo han catalogado) es el Carnaval, que por el bulevar López Mateos será el distractor de los habitantes de la región durante domingo, lunes y martes, lo cual significa la cuenta regresiva para la temporada más importante del año en el sur de Tamaulipas, la Semana Santa.

Y esto, también se considera el primer llamado para las autoridades locales a prepararse con seriedad y profesionalismo para los servicios que ofrecerán a los visitantes, lo cual obliga a efectuar las adecuaciones necesarias a los espacios de recreación en Tampico y Ciudad Madero, y a los medios para que puedan arribar.

La realidad, es que a simple vista se evidencian cosas por hacer.Por ejemplo, en el puerto hay detalles como la vigilancia y el estado de las calles que están cercanas a la Laguna del Carpintero.

Se ha garantizado que las obras pluviales concluirán antes de las vacaciones, pese a que al pasar por el sitio se ve poco avance de la constructora.

De entrada, esto ya impidió que el referido Carnaval no se realice sobre el Perimetral.

Otro asunto es el estado actual de la avenida Hidalgo. Con los efectos de las obras del hidrotúnel de Ejército Mexicano como de las fugas que atendió la Comapa, es notable que la principal arteria vial está muy parchada en varios tramos desde la zona centro hasta el aeropuerto y en ambos sentidos. 

Basta recordar que anteriores administraciones hubo un interés de mejorar sus condiciones, sin importar las molestias que causaría entre los automovilistas.

Pasando a la urbe petrolera, que siempre vive de su playa, no logra consolidar más atractivos turísticos.

Le apuestan al Parque Bicentenario, cercano al máximo paseo de la zona, pero se presenta más como una incógnita ante la aceptación que el escenario logre entre los foráneos que prefieren -y por mucho- el mar y la arena. 

Otro asunto es el servicio de transporte público y los accesos a Miramar que terminan por saturarse en días de alta afluencia, agregando la coordinación que se ve rebasada, lo que repercute en que el tiempo de esperar para ingresar sea de casi tres horas.

Agreguemos la constante queja del sector comercial en dicho municipio, que el turismo no “llena” sus cajas registradoras.Falta mes y medio para Semana Santa, hay tiempo para mejorar y planificar estos detalles, pero no deben tardarse.