Sin código

Las calles, sin ley y sin orden

Comparado con ocasiones pasadas, esta vez las principales vialidades de Tampico y Ciudad Madero están convertidas en estos días, por las obras que se ejecutan, por la proximidad de las vacaciones en las escuelas, por el alto circulante que hay en la ciudad y las compras navideñas, en sitios donde predomina la falta de control, sin autoridad, y a veces donde lo último que aparece es la educación, la cordialidad y la moral.

Esa ha sido la tónica en estos tiempos donde el personal para procurar que el reglamento se aplique y la circulación fluya es poco, la cifra de coches se duplica, no existen los señalamientos que explican cuáles calles están cerradas, y esa pequeña dosis de intolerancia de los conductores.

Muchas cosas se juntan. Por un lado, son muy pocos los elementos de tránsito que están vigilando, aunque por lo general se les observa en sitios donde no hay tanto conflicto.

Por ejemplo, ayer un elemento (el único que se pudo observar) intentaba dar orden en la esquina de Francisco I. Madero con Benito Juárez, frente a la Plaza de la Libertad, cuando el tráfico estaba sobre la Colón, en las narices de la presidencia municipal.

Saliendo del primer cuadro no todo está de color de rosa. La Avenida Hidalgo es un calvario, sea de mañana, tarde o noche, más el atravesar la Zona Dorada, y ni quien se aparezca.

Ayuntamiento está por las mismas, particularmente donde ya empiezan los trabajos de una obra pluvial. Ojo señores, no hay un solo señalamiento para advertir el cierre de la calle Santo Domingo.

Mismo caso en la urbe industrial. Las patrullas abundan por el Corredor Urbano y los accesos a Playa Miramar, en tanto que en el bulevar López Mateos, en la zona del nuevo centro comercial impera la desorganización y la tardanza para avanzar.

Y peor está el centro. El retrato más claro es la Primero de Mayo, que a cualquier hora el enojo de los automovilistas está por los conductores que hacen doble fila para estacionarse cerca de la Plaza Isauro Alfaro, más las constantes paradas del transporte público.

En todas, flotan los claxonazos, los reclamos, las mentadas y hasta los conatos de bronca. Lamentable

Caos absoluto generado por esa falta de planeación ante el desmedido crecimiento demográfico, pero también porque no hay estrategia de las autoridades y la incapacidad de los encargados de la vigilancia.

Así están nuestras calles en fin de año, sin ley y sin orden.