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La apática juventud de Tamaulipas

Guerrero sigue siendo la nota a nivel nacional, constatado en los hechos que surgieron tras la desaparición de 43 estudiantes normalistas ocurrida en Iguala hace más de 3 semanas, y que al no encontrar paradero de estos jóvenes (caso que en Tamaulipas hay por miles, y tampoco sin respuesta), surge el reclamo de la sociedad hacia el gobierno federal para esclarecer este tema que a nivel mundial también ha sido comentado.

Si bien los maestros y propios normalistas han radicalizado sus movimientos atacando el palacio de gobierno estatal y municipal, incluyendo al PRD, en la Ciudad de México y otros sectores del país, incluyendo Londres, París, Barcelona, Copenague, Boston, las manifestaciones han sido pacíficas, realizadas por muchachos con la misma edad de quienes fueron privados de su libertad.

Muchas instituciones de nivel superior, como por ejemplo la UNAM, la UANL, la Universidad de Guadalajara, hicieron un paro de 48 horas en solidaridad. Y por cualquier vía, han mostrado su respaldo a las familias de dichos normalistas… Todos, excepto los tamaulipecos.

Los estudiantes de universidades públicas y privadas de la entidad derrochan apatía ante los problemas sociales que ya trastocan a personas con la misma edad, como el caso Ayotzinapa. Su indiferencia por expresarse cada día es evidente, lo cual también es un síntoma claro de la sociedad en la que vivimos, sin propuesta, sin ganas de decir, de hacer, sumida en un desgano interminable.

Esto no es un asunto nuevo. En los últimos años, donde los estudiantes de otros estados cuestionan a sus autoridades, donde hay una mayor apertura y más medios para hablar con libertad (redes sociales, blogs), en estas tierras ni ser víctimas de hechos como la falta de oportunidades laborales y hasta políticas, de la inseguridad, de la crisis, etcétera, los logra animar.

No quiero pensar que algo o alguien los detiene a expresarse, pero con su silencio dejan en el aire estas y otras hipótesis.

Muy grave es no saber qué piensan los jóvenes de Tamaulipas de su país, de sus gobernantes, de la sociedad, qué pueden proponer para que esto mejore, que quitarían y agregarían.

Por ahora, existe un grupo, pequeño, identificado y hasta  etiquetado por quienes los impulsan, pero dudo que sean los únicos que quieran decir algo.

Quítense esa hueva muchachos de Tamaulipas. El mundo quiere escucharlos, hagan valer ese derecho.