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El abandono del talento joven

En las últimas tres semanas los jóvenes acapararon los temas más comentados por la sociedad, como el caso de la estudiante de Matamoros Paloma Noyola, la llamada Niña Jobs y los muchachos del seleccionado mexicano de futbol Sub-17 que terminó con el subcampeonato mundial de la categoría en los Emiratos Árabes Unidos.Al igual que ellos, hay muchos ejemplos de menores de edad que comienzan a trascender en sus diferentes ámbitos, sin embargo, con el paso del tiempo el prometedor camino termina por perderse por diversos motivos, tema que ha servido de mucho análisis de especialistas en la materia.

Si algo caracteriza a Tamaulipas y México es el poco seguimiento que se da a estos muchachos. Al principio, lo extraordinario que significa su historia y sus resultados generan una atención mediática, aparecen cámaras y micrófonos para relatar todo su entorno, al igual que los funcionarios que trata de colgarse el logro, sin olvidar los vivales que le sacan provecho para su beneficio personal.

Después, con las distracciones e influenciados por malas decisiones, pierden el rumbo y su futuro se nubla, seguido del abandono y el recorte parcial o total del apoyo, y por ende la desmotivación aparece. Así lo vemos en la educación, la cultura y el deporte, aunque con excepciones que por otros medios sí logran desarrollarse pero en el extranjero, ya que las puertas por acá las tienen cerradas.

En un país como más de 110 millones de personas, no dudo que en las 32 entidades exista un Steve Jobs, un Barack Obama, un Stephen Hawking, un Dalai Lama, un Hakuri Murakami, un Usain Bolt y hasta un Lionel Messi.

Lo malo es que no arropamos como deben a los diamantes encontrados y tampoco damos el mismo apoyo a otros muchachos con la misma o mejor capacidad.Será más sano y más congruente que todos los funcionarios, desde el Presidente, gobernadores, secretarios, diputados, senadores y alcaldes busquen cómo incentivarlos, dar todas las herramientas para que su carrera culmine con éxito en la vida laboral, y no solo los utilicen para la foto y el justificante ante la sociedad de que “hacen bien su trabajo”.

El asunto es muy sencillo, hay que eliminar esa mala costumbre que es destrozar el talento joven mexicano cuando se logra descubrir, algo muy habitual entre las autoridades y la población de nuestro país.