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Votar por quién, ¿el menos peor?

En una semana concluirá en Tamaulipas (como en otros 13 estados del país) las campañas de los partidos políticos, y vendrá un preámbulo de cara a la votación del domingo 5 de junio para la renovación de Gobierno del Estado, Ayuntamientos y el Congreso.

Los casi 2 millones y medio de votantes conocieron cada una de las propuestas de los 8 aspirantes al Ejecutivo Estatal, que es por mucho el puesto que más interés ha ocasionado entre los habitantes en todas las clases sociales, empresariales y religiosas, caracterizándose más por las acusaciones que por objetivos para el bien común.

Así fue como han transcurrido 53 días, y mientras los expertos afirman de que será una decisión muy cerrada, algo que no ha sucedido en este estado cuando de elegir gobernador se refiere en al menos los últimos tres procesos, hay muchas dudas entre quienes no son militantes o simpatizantes.

Esa tendencia de todos son malos, ladrones, delincuentes, paleros y mil adjetivos que escuchamos de la propia boca de los postulados se escucha, ve y se lee hasta el cansancio, y no parece que vaya a cambiar en lo absoluto cuando son contados los días en que hagan recorridos por el estado, y armen sus pachangas para el cierre de actividades de proselitismo.

Lo más curioso es que todos, pese a que lo nieguen, tienen mucha cola que le pisen.

No se salió del tema de la seguridad. Por encima de mejorar la vigilancia, de cómo redoblar los recorridos, de qué manera se contará con personal capacitado y fiable, y el funcionamiento de las corporaciones, los discursos fueron más por señalar a los malos, incluso de quienes se argumentaron antes de esta campaña que serían más propositivos.

Quedan a deber planes de prevención de delito, de cómo atacar el verdadero problema social que es apartar a los jóvenes no solo de las drogas sino de involucrarse en el crimen, de impulso al deporte, a la cultura, de involucrarlos más en tareas recreativas y de provecho, y al mismo tiempo, un proyecto de inversiones que saque jugo a las bondades que esta tierra tiene, tanto naturales como en manos de obra.

Mientras, la sociedad tamaulipeca sufre otros problemas, como el pobre crecimiento económico, la mala calidad de los centro de salud, los raquíticos servicios de recolectar basura, alumbrado, pavimentación, transporte público, de medio ambiente, de vivienda digna, de sitios de esparcimiento. De eso, casi nada.

Ni hablar, es lo que hay. Todo indica que el electorado, los que vayan a las urnas de este domingo en 8 días lo harán por el menos peor. Triste caso.

Pobre Tamaulipas, lo que le espera.