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Violencia, el Déjà vu de Tamaulipas

Ocho meses después de aplicar la nueva estrategia de seguridad lanzada por el gobierno federal en Tamaulipas, donde con números han dicho a la ciudadanía que hay avances, la noticia otra vez es la inseguridad.

Los hechos recientes que empezaron desde el pasado domingo en Matamoros, Reynosa y Valle Hermoso, continuando hasta ayer, ponen de nuevo en una situación crítica y de análisis de lo que deja la “coordinación” de mandos federales con estatales, desplegados en la mayoría del territorio.

Ayer en Nuevo Laredo, el subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, dijo que hay un reacomodo de grupos delictivos. Más tarde en entrevista para MILENIO Televisión, el procurador Ismael Escamilla afirmó que es resultado del trabajo que se hace en la estrategia.

Sin embargo, en los municipios fronterizos, la gente lo que menos comprende son estos argumentos. Matamoros lució prácticamente paralizado, ausentismo en escuelas como en actividades oficiales, calles desoladas y muchas precauciones para salir.

Ya con ver el llamado del Consulado de Estados Unidos para que su personal no acuda a trabajar hasta nuevo aviso, prueba que lo último que se siente es tranquilidad.

Lo curioso, es que algo similar sucedió hace un año. Era el primer trimestre del año y los enfrentamientos entre fuerzas federales y civiles armados era lo cotidiano, tanto en Reynosa como en Nuevo Laredo. Semanas después la bomba explotó en Tampico. Es como un Déjà vu.

Así, llegando al segundo mes del 2015, el panorama en Tamaulipas no ha cambiado mucho.

El tema trastoca aspectos como el económico puesto que con el dólar alto, la caída del petróleo y los impuestos, resulta un problema más para los dueños del capital local que deben sortear.

Otro asunto la atracción de inversiones por la reforma energética ya aplicada en el país. Hasta la fecha son contadas las que están amarradas, pero ¿qué pensarán las que todavía analizan venir?

Y la repercusión en el turismo como en lo social debe poner sobre la mesa de las autoridades una evaluación concreta, seria, y sobre todo la autocrítica de lo que está fallando.

Mientras tanto, regresó la Gendarmería Nacional al sur del estado con 300 efectivos. El clamor de la iniciativa privada y la sociedad civil en Tampico, Ciudad Madero y Altamira es que ahora sí entreguen resultados, y no vengan de paseo como el anterior grupo.