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Tamaulipas: la espiral violenta que no tiene fin

Enfrentamientos, persecuciones con bloqueos de avenidas, robos a negocios, extorsiones, secuestro de jóvenes en las calles, liberación de migrantes, amenazas a escuelas… La marca de la violencia sigue muy penetrada en Tamaulipas.

Los últimos días volvieron a demostrar que el principal problema social que enfrenta la entidad persiste, con la misma fuerza que desde hace más de cuatro años, generando ese miedo en la población que se sintió en abril pasado, sin importar los escenarios donde se generan e inclusive las estrategias federales o estatales por combatirla.

Y sobre todo, que parecía un capítulo del cual se estaba saliendo avante, o al menos eso nos lo estaban mencionando las autoridades con sus números, bajas en delitos de alto impacto y mayor participación ciudadana, al grado que hasta a empresarios y representantes de la sociedad civil habían convencido.

Aparece en instantes cuando las aspiraciones económicas como políticas están puestas en el futuro por el boom energético que, dicen por aquí y por allá, arribará inminentemente el próximo año con inversiones y empleos.

Pero los hechos hablan, y es ahí donde la sociedad reclama, exige, crítica que las cosas no funcionan, que la denuncia sirve de poco cuando la operación y reacción de los efectivos es lenta, y más porque muy pocos logran ver a los culpables directos siendo capturados. Ya ni decir que el resto de la población que desiste en hacer la llamada al 088 y 066, por considerarla una pérdida de tiempo.

A esto, le sumamos la situación de escuelas privadas que han denunciado intento de extorsión, a comercios donde por más medidas que ejecutan siguen siendo asaltados, de gente que ni a plena luz del día se salvan de individuos que les quitan sus pertenencias.

En pocas palabras, ¿dónde está el avance?

Contrastante por donde se le vea, pues hay de todo tipo de efectivos en los 43 municipios, o al menos en los más poblados. Existen militares, marinos, federales, estatales, polimilitares, la Gendarmería, grupo de inteligencia y hasta equipo “Hércules”, y la situación sigue igual.

Tamaulipas continúa en esa espiral de seguridad que no tiene fin. Tampico, Victoria, Reynosa, Matamoros, Madero y Altamira, son los escenarios frecuentes. Al menos en los últimos días hay información de detenidos, de acciones, pero ante los ojos de la población, la más afectada, no es suficiente.