Sin código

¿Cuántos más?

Tres vidas, tres menores de edad que de forma distinta terminan con el mismo final, siendo víctimas de la violencia que persiste en la entidad en este año, sin importar lo que se declare, lo que se acuerde en reuniones, y mucho menos las mil y una estrategias que se apliquen junto con la cantidad de efectivos enviados. Héctor Alejandro Méndez Ramírez, Ronnie Ublado Aguilera Tellez y ahora Melany Viridiana Gómez Ramón. El primero por bullying, el segundo por un impacto de bala y la última a causa de un presunto secuestro y violación, serán recordados con tristeza por integrar esa racha de inseguridad que Tamaulipas acarrea desde principios de la década.Sí, pueden argumentar que son hechos diferentes por las que perdieron la vida, pero esa sombra de la falta de autoridad ronda sus historias. Lo más triste es que esos daños colaterales pegan en a la niñez y juventud, uno de los objetivos que el gobierno federal junto con las autoridades estatales y municipales han decidido alentar para erradicar los delitos, ya sea en las escuelas, en las calles, y hasta en sus propias casas. 

Lamentable, porque todo esfuerzo para el cual se dedicaron horas para plasmar proyectos y alternativas, del gasto de cientos de miles y hasta millones de pesos en sueldos de policías como en hospedaje, alimentación, gasolina y mantenimiento de unidades para el traslado, y de tanto speech con los sectores productivos para explicar qué se hará, la práctica lo destruye en un abrir y cerrar de ojos.Más complicado es que por cada visita que realiza un funcionario federal, por cada entrevista donde los responsables de garantizar la seguridad nos dicen que “los delitos vienen a menos” y que “hay una mejor percepción de la vigilancia”, suele pasar un enfrentamiento armado, un hallazgo de cadáveres, una liberación masiva de migrantes secuestrados, y hasta asesinatos que se convierten en nota nacional.

Cuando los niños y los jóvenes, el futuro y a quienes le heredamos los problemas que cada día se van creando, los vemos como protagonistas de estos sucesos, cosa que no debe permitirse, es evidencias clara de un foco rojo, con todo e intervención de la Comisión Nacional de la Seguridad.Y por favor, no venga o comparen con lo que pasa entre Palestina e Israel, aquí la cosa está más grave.¿Cuántos más? ¿Cuántos más?Y eso que Felipe Calderón ya se fue hace dos años.