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Seguridad, turismo y la lección no aprendida

En un par de semanas estará arrancado el período vacacional de verano. Con ello, sitios de descanso en México, que incluye a Tampico y Ciudad Madero, también se alistan para recibir a miles de personas que pretenden salir de la rutina y tomarse unos días de descanso.

En el tema particular del sur de Tamaulipas, hay varias situaciones que surgen previo a esta temporada que elevan las dudas para quienes lleguen por carreteras y algunos más vía aérea, enfocado en la seguridad, punto que sigue siendo elemental para una zona como ésta.

La realidad es que con tanta corporación, Ejército, Marina, Policía Federal y la Estatal, no alcanza para tantas necesidades, una de ellas es cuidar al turismo. Y el tiempo se va acortando rápidamente para organizarse.

Vaya que hay historias para reafirmar esa incertidumbre que se plantea.

Por ejemplo, hace un año fue el caso Melany; poco se hizo para regular las casas cercanas a Miramar que se rentan. Caray, si no logran resolver un feminicidio ocurrido en plena playa.

Y todavía se le anda rogando a la Gendarmería que vuelva, cuando ni el gobierno federal precisa con claridad una fecha segura de verlos de regreso.

Otra arista son los tránsitos, hay pocos y de noche no salen en ambos municipios, en tanto los accidentes viales crecen.

¿Cómo garantizarle a las familias, parejas, o grupo de amigos (que son los clientes potenciales) que hay espacios turísticos seguros si no hay el personal suficiente? Porque con el mismo número cuidan colonias, avenidas, van tras los delincuentes más buscados y al mismo tiempo impedir robos a casas, comercios y transeúntes. No está nada sencillo.

A esto le vamos agregando que las obras de embellecimiento en Miramar están incompletas. Bonito paisaje se verá: sol, arena, playa y obra negra. Otro es el Paseo de la Cortadura donde no solo hay delitos, las empresas no quieren invertir que hasta el mercado Ávila Camacho luce desierto.

Un hotelero o prestador de servicios debe andar preocupado porque no hay garantías de dar vigilancia. Qué decir de los turistas que le pensarían más de dos veces en arriesgarse y acudir a esta zona o al menos tenerla de opción de esparcimiento y diversión.

Parece que tras varios problemas, pasados  y actuales, las autoridades de Tampico y Ciudad Madero han hecho poco para dar certeza a los viajeros y que se sientan seguros en su estancia. En pocas palabas, no han aprendido la lección.

A ver con qué se justifican.