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Peligro en las selfies políticas

Las fotos con personajes famosos, deportistas y/o políticos (hoy llamadas selfies) no han pasado de moda en México. Desde hace años se convierte en una práctica común para quienes desean y buscan el acercamiento, hasta obtener esa gráfica que termina siendo un trofeo personal.

Hoy, con el tema de los normalistas de Guerrero sin resolverse, y mientras el clamor de sus habitantes por esclarecer los hechos llegan al grado de los daños a instituciones, los señalamientos van por la aparición de José Luis Abarca junto a dos veces candidato Andrés Manuel López Obrador, y en otro evento con el Presidente Enrique Peña Nieto.

“Con eso se confirman que sabía los nexos del alcalde de Iguala con la delincuencia organizada”, claman en ambos partidos.

Al final, esto no comprueba absolutamente nada, pero deja un precedente, tener cuidado con quien apareces, ya que se puede convertir en un arma.

En Tamaulipas, para quienes están metidos en la política, tendrá que dejar una buena lección. Vivimos tiempos en que las aspiraciones están por definirse, y una imagen puede cambiar lo que el electorado piensa de ellos.

Vamos al caso del PRI, en donde sus militantes han presumido su acercamiento con cuadros importantes, como los ex gobernadores Tomás Yarrington y Eugenio Hernández Flores, etiquetados al igual que el ex edil del municipio guerrerense, principalmente el primero que es perseguido por la justica de los Estados Unidos.

Y si nos vamos al ámbito local, como en el Sur de Tamaulipas, no faltó quien con la foto junto al ex alcalde Óscar Pérez Inguanzo (encarcelado por mal manejo de recursos y con un proceso pendiente) era bien visto. Otro era Arturo Díez Gutiérrez, que unió a Ciudad Victoria en su contra, como también Ramón Garza Barrios, quien dejó a Nuevo Laredo en la bancarrota.

Pero también del lado panista se cuecen habas, porque no se olvida que a uno que otro blanquiazul tamaulipeco le pareció brillante acercarse con Luis Alberto Villarreal, el reconocido legislador de Guanajuato que ganó popularidad por protagonizar la fiesta que armaron con bailarinas de Table Dance en Puerto Vallarta.

No dudo que esas fotografías que daban un respaldo a una prominente y sólida carrera política, empiecen a desaparecer de un álbum, de un cajón, de las paredes de sus casas y oficinas, y hasta de los perfiles de Facebook.

Las selfies convertidas en un peligro; paradójico, pero cierto.