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PRI: todo por ganar y todo para perder

Luego de muchas especulaciones, de nombres impulsados por convicción y otros por obligación, este miércoles se conocieron a cuatro de los ochos candidatos que el PRI tendrá para competir en el proceso electoral de este año, donde se renovará la Cámara de Diputados.

Y en ese sentido, el líder del partido en Tamaulipas Rafael González muestra confianza en que las propuestas sean las elegidas por el electorado en los distritos que conforma el Instituto Nacional Electoral en los 43 municipios.

“Son muy buenos perfiles los que entrarán en la competencia”, declaró el dirigente, cuando se le preguntó sobre la decisión de proponer a Esther Camargo de Luebbert en el 02, Daniel Sampayo en el 03, Miguel González Salum en el 05 y Paloma Guillén en el 08. Lo mismo, asegura, vendrá en los restantes distritos.

Pero el PRI vive una realidad difícil. Aún y con un cuadro de aspirantes renovado, donde la militancia y la clase política de Tamaulipas lo ve con buenos ojos, no hay garantías de que la victoria esté segura, sin importar el dominio histórico impuesto en recientes elecciones.

En parte se deriva por la imagen que genera el gobierno de Enrique Peña Nieto (de extracción priista como la mayoría del gabinete federal), el cual prometió un cambio sustancial del país en seguridad, economía, servicios; en pocas palabras, una mejor calidad de vida al cual no se ha reflejado.

Aún persisten los hechos delictivos, no hay crecimiento en comercios y se generan muy pocos empleos, las inversiones todavía dudan en venir, algunas reformas como la hacendaria fueron contraproducentes, y a esto le agregamos los escándalos por las propiedades de la primera dama Angélica Rivera y el secretario de Hacienda Luis Videgaray, y el caso Ayotzinapa que no se esclarece.

A estos asuntos pendientes agreguemos que en Tamaulipas todavía no está completa la vigilancia, falta que se capitalice la reforma energética, y algunos funcionarios de primer nivel son cuestionados por su incapacidad, tanto en dependencias estatales como municipales.

Vaya paquete para los candidatos priistas y también para su dirigencia. La estrategia no será solo de convencer con promocionales o discursos, tendrán que ingeniárselas en serio para que la ciudadanía vote por ellos ante los hechos ya señalados.

Así, El PRI en el estado tiene todo para ganar en el 2015, pero al mismo tiempo tiene todo para perder.