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PRI Tamaulipas, en el olvido

Cerca está el 2016 de acabar, un año marcado en cuanto a historias por sus cambios y las repercusiones que derivarán en un futuro inmediato en todos los aspectos, el económico, el social y hasta cultural, sin olvidar el político que sin duda fue el principal tópico que se manejó en Tamaulipas desde principios de año y tras una elección inédita.

Y es a partir de este punto que todo dio un giro. La ciudadanía tiene otros gobernantes, otra ideología (bueno, así la han pintado), gente distinta en la función pública que con sus propuestas combinado con el hartazgo de los votantes, le propinaron una dolorosa derrota al Partido Revolucionario Institucional.

Una institución que con más de 85 años en el poder tuvo que ceder a la alternancia, quedó muy tocado en el fondo como en las formas, con muchas heridas entre las voces cantantes, entre quienes se fueron integrando a muchos proyectos que vislumbraron seguirían hasta estas fechas y en la generación nueva que se mueve por reanimar a un enfermo que desde el 5 de junio sigue en terapia intensiva.

Desde esa fecha el enfermo continúa hospitalizado. De repente algunos amigos y familiares van a visitarlo, preguntan cómo sigue, qué se puede hacer para que recupere su salud, pero es a cuenta gotas, un día sí y tres días no. Uno que otro ofrece su ayuda, pero lo empieza a ver como una causa perdida, algo que irremediablemente no tiene cura. De esa forma es como al interior como al exterior está el PRI tamaulipeco.

La prueba está más que clara, a nadie le está interesando el rescate del tricolor estatal, y mientras más avanzan los días, su estructura camina como niños huérfanos, cada quien por su lado.

Un grupo ya propone como presidente del Comité Estatal a Manuel Muñoz Cano, ligado al exgobernador Eugenio Hernández. En otra arista, el diputado federal Edgar Melhem mueve sus hilos, en tanto que Egidio Torre Cantú se legitimiza como consejero nacional y a la par toma decisiones que ya son cuestionadas por la propia militancia.

Ya ni decir los alcaldes en funciones, metidos más en su imagen para el 2018, y en las altas esferas, el líder nacional Enrique Ochoa Reza tiene otras prioridades como buscar que Andrés Manuel López Obrador le conteste antes que resolver el problema que tiene por acá.

El PRI Tamaulipas sigue perdiendo, sin cabeza ni liderazgo para ser oposición, sumergido entre rencores, invadido por la indiferencia y con poco tiempo para el 2018. En sí, está en el completo olvido.